GUINEA-BISSAU

Unicef logra llevar las vacunas a los lugares más recónditos de Guinea-Bissau, con una de las tasas de mortalidad infantil más altas del mundo

Uno de cada cinco niños y niñas de Guinea-Bissau no tiene acceso a ningún tipo de vacuna, mientras que la tasa de mortalidad en menores de 5 años es de 74 fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos -según Unicef- generalmente por causas prevenibles como la malaria, la neumonía o la diarrea, además de la desnutrición que debilita el sistema inmunitario de los pequeños y agrava las infecciones.

Diana Rodríguez Pretel

Madrid |

Unicef logra llevar las vacunas a los lugares más recónditos de Guinea-Bissau | Diana Rodríguez

La cobertura de vacunación infantil en Guinea-Bissau es realmente baja. El 19% de los niños y niñas nunca ha recibido ninguna vacuna y apenas el 70% de ellos cuenta con la tercera dosis contra enfermedades como la difteria, el tétanos y la tosferina.

La vacunación en Guinea Bissau es clave para la supervivencia de mayores y pequeños. En la comunidad de Canhanque (en la región de Gabú) el hospital más cercano está a más de 5 kilómetros de distancia y como las familias no tienen medios de transporte para desplazarse y tienen que hacerlo a pie, Unicef realiza sesiones de vacunación masivas y visitas puerta a puerta para hacer seguimiento de las pautas vacunales de los más pequeños.

Enfermedades erradicadas en otros lugares del mundo causan miles de muertes en Guinea-Bissau

Les inmunizan contra enfermedades erradicadas ya en buena parte del mundo como la polio, la meningitis, el sarampión, pero también les vacunan contra el paludismo o la fiebre amarilla. Y cuando esto ocurre, una vez al mes, toda la comunidad acude a la cita como si fuera una importante ceremonia. Además, Unicef trabaja también para acabar con el mito de que las mujeres embarazadas no pueden recibir vacunas.

Se calcula que en Guinea-Bissau uno de cada cinco menores no ha tenido a ningún tipo de vacuna por motivos que son ajenos a ellos: el limitadísimo acceso a la sanidad en las zonas rurales que empeora en la época de lluvias, la fragilidad del sistema de salud, la pobreza extrema (que afecta a tres de cada cuatro menores) y la inestabilidad política que se ha cronificado en el país desde el golpe de estado de noviembre de 2025.

Según datos de Unicef, dos tercios de la población de Guinea-Bissau vive bajo el umbral de la pobreza

Canhanque es un pequeño barrio de Gabú de poco más de 860 habitantes, de los cuales 149 son niños. Sadia, una de las enfermeras que cada mes se desplaza hasta allí, admite que su labor es clave para la supervivencia de niños, niñas y adolescentes. “Creo que la verdadera importancia de esto es que hay madres con muy malas condiciones económicas que no pueden llevar a los niños al centro de salud. Cuando venimos nosotros les ayuda mucho, hay niños que tienen mucho retraso en las vacunas y eso entraña mucho peligro”, asegura.

El agente de salud comunitario, Mammadi Danfa, es el encargado de hacer las visitas puerta a puerta para supervisar la salud de los más pequeños y las mujeres embarazadas, controlar su calendario de vacunación y realizar test de malaria a los niños con fiebre para evitar que la enfermedad se agrave y acabe matándolos.

Otro de los enfermeros que se desplazan cada mes a esta pequeña comunidad fronteriza con Senegal, Reinaldo, nos cuenta que las madres son las primeras interesadas en que sus hijos tengan las vacunas. "Conocen la importancia de la vacunación y quieren que sus hijos sean inmunes a las enfermedades. Pero la única dificultad no es la voluntad, sino la imposibilidad para desplazarse".

Tamara tiene 18 años y una hija de 13 meses. Ella no puede acudir al centro de salud porque está demasiado lejos y no puede faltar tantas horas en la comunidad, pero cuando es necesario ir al médico -incluso si es una emergencia- camina una hora y media para llegar y otra hora y media para volver con su hija Rumaisa a cuestas.

Las vacunas funcionan y son sinónimo de salud

Taisiña, otra joven de esta recóndita comunidad de Gabú, reconoce que “gracias a las vacunas los niños pueden prevenir muchas enfermedades”, mientras que Bintu -que no tiene hijos- se ofrece al resto de mujeres de la comunidad para supervisar que los niños tengan sus vacunas al día. “Lo que hago es controlar el calendario de inmunización, explicar a las madres la importancia de guardar la cartilla de vacunación y recordarles que sus hijos no pueden beber agua antes de los 6 meses de edad”, nos cuenta. Y admite que cuando llegan los equipos de Unicef a Canhanque es uno de los acontecimientos más importantes para la comunidad porque las vacunas son sinónimo de salud.