GUINEA-BISSAU

Solo el 27% de los menores acaba la educación la primaria en Guinea-Bissau: una de las tasas más bajas de África Occidental

Unicef advierte de que la distancia a la escuela, el matrimonio forzado que está a la orden del día y el trabajo infantil -sobre todo durante la cosecha del anacardo- empujan a miles de menores a abandonar las aulas.

Diana Rodríguez Pretel

Madrid |

Un aula en Bambadinca, un barrio de Bafatá en Guinea-Bissau. Audio, fotografía y vídeo: Diana Rodríguez Pretel

En Guinea-Bissau, los niños y niñas son escolarizados a partir de los 10 años de media. Y apenas 3 de cada 10 menores bisauguineanos terminan la educación primaria, el resto se queda por el camino.

Es una de las tasas más bajas de África Occidental

Los equipos de Unicef sobre el terreno denuncian que las altas tasas de abandono escolar en el país africano no tienen una sola causa. Muchos niños y niñas tienen que recorrer largas distancias para llegar a la escuela. Otros se ven obligados a casarse siendo aún menores de edad. Y muchos más empiezan a trabajar demasiado pronto porque el trabajo infantil afecta al 17% de los menores de entre 5 y 17 años en Guinea-Bissau.

La cosecha del anacardo aleja a miles de niños y niñas de las aulas

Cuando se acerca la cosecha del anacardo -la base de la economía de Guinea-Bissau-el problema se agrava. Muchos menores dejan las clases para ir a trabajar al campo y nunca regresan a la escuela.

Nos lo explica sobre el terreno Adama Saidí, inspector de educación de la región de Bafatá. “La tasa de abandono es un desafío para nosotros, porque cuando llega la campaña de cosecha del anacardo a muchos de los niños se los llevan como mano de obra y algunos vuelven después de varios meses y otros no”, advierte Adama Saidí.

La escolarización es muy tardía en Guinea-Bissau

Como hasta los 10 años de media los niños y niñas no son escolarizados en Guinea-Bissau necesitan cursos intensivos para no perder el hilo. Y cuando llegan al aula, los alumnos se encuentran con escuelas sin pupitres suficientes, sin material escolar y, en muchos casos, sin agua ni aseos. Mariama tiene 14 años y estudia un curso acelerado en Bambadinca, un remoto barrio de Bafatá. “Nos faltan bolígrafos, lápices, gomas y cuadernos para seguir estudiando”, relata la joven que de mayor quiere ser profesora de matemáticas.

Por este motivo, Unicef trabaja en las regiones más pobres de Guinea-Bissau apoyando a las escuelas con material escolar y formando a los docentes, conscientes de que la educación es clave para el futuro de los menores.