La duquesa de Sussex, Meghan Markle, podría retomar su carrera como actriz en Reino Unido, después de que abandonara la interpretación para casarse con el príncipe Enrique, hijo menor del rey Carlos III, según han señalado varios medios británicos.
Tras conocerse la noticia del traslado de su residencia de Estados Unidos a Reino Unido, el medio australiano news.com.au señaló que uno de los motivos de su regreso sería que a Meghan se le habría ofrecido un trabajo como intérprete en un proyecto próximo de actuación. La BBC ha indicado que fuentes cercanas a los duques de Sussex no han desmentido esta información.
El pasado miércoles, 19 de agosto, algunos medios informaron que el príncipe Enrique había decidido regresar a su país junto a su mujer y sus dos hijos, los príncipes Archie y Lilibet, después de que la pareja abandonara sus funciones como miembros de la familia real británica a principios de 2020.
Por otro lado, al parecer, los duques ya han matriculado a sus hijos en un colegio de Reino Unido y tienen previsto vivir en una residencia situada fuera de Londres que no está vinculada a la familia real.
Como actriz, Meghan Markle fue conocida principalmente por su papel en la serie estadounidense de temática legal "Suits", en la que interpretó a la abogada Rachel Zane durante siete temporadas. Su última aparición en la serie se produjo en 2018, año en el que se casó con el príncipe Enrique.
Tras dejar la interpretación, la duquesa la retomó con un cameo en el que se interpretó a sí misma en la comedia "Close Personal Friends", todavía pendiente de estreno, protagonizada por Lily Collins y Brie Larson.
Según la BBC, durante su estancia en Reino Unido también espera ampliar el alcance internacional de As Ever, su marca estadounidense de estilo de vida y cocina.
Asimismo, los medios se preguntan quién asumirá el elevado coste de la seguridad de los Sussex, después de que se les retirara la protección cuando decidieron dejar de trabajar para la monarquía en 2020. El tabloide Daily Express estima en 5 millones de libras (5,8 millones de euros) al año el coste de la seguridad si esta fuera pagada por el contribuyente británico.