Qué pasa ahora tras la reapertura del estrecho de Ormuz: Trump advierte a la OTAN que se "mantengan alejados"
Europa impulsa una misión naval defensiva mientras Washington mantiene su bloqueo a Irán y los mercados respiran ante la apertura del paso clave para el petróleo mundial.
Madrid |
El estrecho de Ormuz sigue copando todas las miradas en el conflicto de Oriente Próximo. Irán anunció su reapertura y Europa ha empezado a gestar la creación de una misión militar multinacional para garantizar la libre navegación. Mientras tanto, Donald Trump ha advertido, a los que irónicamente son sus aliados en la OTAN, que se mantengan "alejados" del asunto.
Europa toma la iniciativa en París
Francia y Reino Unido convocaron este viernes en el Elíseo una conferencia con medio centenar de países y organismos internacionales para impulsar una misión multinacional "estrictamente pacífica y defensiva" en el estrecho. El primer ministro británico, Keir Starmer, reveló que ya hay una docena de países dispuestos a aportar medios militares, entre ellos Francia, Alemania e Italia.
Entre los asistentes figuraban representantes de Australia, Canadá, Corea del Sur, Singapur, Nueva Zelanda, Ucrania y varios países europeos. China, India, Arabia Saudí, Japón y Turquía, entre otros, participaron a nivel ministerial. España también estuvo representada. Completaron la lista la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el secretario general de la Organización Marítima Internacional.
Trump marca distancias con la OTAN
Precisamente cuando los líderes europeos comparecían ante la prensa en París, Trump publicaba un mensaje en su red Truth Social con un tono muy diferente. "Ahora que la situación del estrecho de Ormuz ha terminado, recibí una llamada de la OTAN preguntando si necesitaríamos ayuda. Les dije que se mantuvieran alejados, a menos que solo quieran cargar sus barcos de petróleo", escribió el presidente estadounidense, quien añadió que los aliados "fueron inútiles cuando se les necesitó, un tigre de papel".
Una vez más en el momento justo, Trump aprieta la tecla exacta para aumentar la brecha entre Washington y sus socios europeos entre los que se ha quedado sin aliados.
El bloqueo naval de EE.UU. sigue en pie
Y sus palabras esta vez están ciertamente respaldadas por hechos. Mientras Irán anunciaba que el estrecho quedaba "totalmente abierto" hasta el final del alto el fuego con Estados Unidos, Trump dejó claro que el bloqueo naval estadounidense a los buques que entren o salgan de puertos iraníes se mantendrá vigente hasta que haya un acuerdo definitivo.
El mandatario republicano aseguró que el proceso "debería ir muy rápido" porque "la mayoría de los puntos ya están negociados", y afirmó que Irán se ha comprometido a no volver a cerrar el estrecho, aunque dicho compromiso no ha podido ser verificado de forma independiente.
Macron mostró rechazo a cualquier condicionamiento de la navegación: "Exigimos el restablecimiento de las condiciones de libre paso que estaban vigentes antes de la guerra y el pleno respeto del derecho del mar. Nos oponemos a cualquier restricción, a cualquier régimen de convenios que en la práctica equivalga a un intento de privatizar el estrecho".
Las navieras, cautelosas
El sector del transporte marítimo recibió la noticia con un optimismo muy medido. Maersk, la segunda mayor naviera del mundo, celebró el anuncio, pero advirtió de que "el alto el fuego puede crear oportunidades de tránsito, pero aún no ofrece plena certeza marítima". Hapag-Lloyd, el grupo alemán de transporte marítimo, señaló que trabaja para que sus buques puedan cruzar el estrecho "lo antes posible", pero subrayó que necesita mayor claridad sobre las condiciones reales.
La asociación naviera Bimco fue aún más cauta y recomendó a sus miembros evitar la zona por el momento, citando la incertidumbre sobre la situación de posibles minas en el área.
Los mercados, aliviados
A pesar de las incertidumbres, los mercados financieros reaccionaron con alivio ante la perspectiva de que el petróleo y el gas puedan volver a fluir con normalidad. El barril de Brent cayó más de un 10%, hasta los 88,8 dólares, alejándose del pico de 119 dólares registrado el mes pasado, aunque todavía muy por encima de los 72 dólares previos al conflicto. El contrato europeo de referencia del gas descendió alrededor de un 6,4%.
Las bolsas también respondieron con subidas: el DAX alemán y el CAC francés ganaron cerca de un 2%, mientras que el Dow Jones y el S&P 500 abrieron con alzas superiores al 1% en Nueva York. En Londres, el FTSE 100 cerró con una subida del 0,7%.