Trump ha decidido desplegar a la Guardia Nacional porque considera que Washington enfrenta una ola de criminalidad, aunque los datos oficiales indican que la violencia ha disminuido en los últimos años. Desde el inicio de la intervención, se han registrado más de 700 arrestos y la incautación de 91 armas de fuego ilegales. Además, el presidente ha sugerido expandir esta estrategia a otras ciudades gobernadas por demócratas, como Chicago y Baltimore.
División de opiniones
Según una encuesta de Reuters/Ipsos, solo el 38% de los estadounidenses aprueba el despliegue de tropas en la capital, y como es lógico, con un apoyo mayoritario entre los republicanos (76%) y una fuerte oposición entre los demócratas (92%).
Para Trump el fin justifica los medios, pero lo cierto es que magistrados y jurados federales han dudado de la legalidad de las detenciones y el "excesivo" uso de la fuerza por parte de las autoridades, que podrían haber infringido derechos constitucionales.
El debate siempre va a existir. Unos lo ven como una medida necesaria para combatir el crimen, otros lo consideran un abuso de poder que amenaza los principios democráticos del país.