AMENAZA TERRORISTA

Qué está pasando con las alertas de bomba en Europa: un vuelo aterriza en una base militar francesa y otro en Zaventem

El último incidente se ha producido en un vuelo aterrizado en el aeropuerto de Zaventem, en Bruselas, tras diversos casos similares en otros vuelos europeos.

Toño López-Carrasco | Agencias

Madrid |

Las alertas de bomba vuelven a poner en jaque el tráfico aéreo europeo, como viene siendo habitual esta semana. Este jueves, 5 de noviembre, varios aviones comerciales han recibido amenazas que han obligado a modificar sus rutas, activar protocolos de seguridad y realizar inspecciones extraordinarias. Entre los incidentes más destacados figuran el desvío de un avión de Aer Lingus a una base militar francesa y la amenaza recibida por un vuelo de la compañía polaca LOT con destino a Bruselas.

La sucesión de avisos llega apenas dos días después de que al menos siete aviones fueran inspeccionados o desviados en distintos puntos de Europa por amenazas similares. En aquella ocasión, las comprobaciones no permitieron localizar explosivos ni artefactos peligrosos, por lo que hablaron de avisos de bomba falsos.

Un avión de Aer Lingus, desviado a una base militar francesa

El incidente más llamativo de este jueves ha afectado a un Airbus A320 de la compañía irlandesa Aer Lingus que cubría la ruta entre Dublín y Roma. El avión recibió una amenaza de bomba cuando sobrevolaba Francia y tuvo que abandonar su trayectoria inicial para dirigirse a la base aérea de Évreux, en Normandía.

La aeronave aterrizó sin problemas en las instalaciones militares francesas. A bordo viajaban 151 pasajeros y seis miembros de la tripulación, que fueron trasladados a una zona segura mientras los equipos especializados en desactivación de explosivos examinaban el aparato.

Un vuelo de LOT aterriza en Bruselas-Zaventem tras recibir una amenaza

Otro de los episodios de la jornada ha tenido como escenario el aeropuerto de Bruselas-Zaventem. Un avión de la aerolínea polaca LOT, que realizaba el trayecto entre Varsovia y Bruselas (vuelo LO235), recibió un aviso sobre una posible amenaza contra la seguridad del vuelo.

La aeronave ha aterrizado con normalidad en el aeropuerto belga, donde las autoridades han llevado a cabo una segunda inspección para descartar la presencia de cualquier objeto peligroso.

Estos dos incidentes de hoy en Francia y Bélgica se suman a los vividos durante toda la semana. En Bulgaria, tres vuelos de Ryanair se han visto afectados, uno de ellos procedente de Madrid. Este, junto a otro procedente de Copenhague, aterrizó en Sofía, mientras que otro procedente de Londres-Stansted fue desviado a Plovdiv.

En Austria, un vuelo de la compañía húngara Wizz Air entre Milán y Varsovia tuvo que aterrizar en Viena tras recibir una amenaza, mientras que otro de la compañía Finnair, entre Helsinki y Viena, fue objeto de una segunda amenaza, aunque aterrizó sin incidentes. En Italia, otro avión de la compañía finesa, que cubría la ruta entre Helsinki y Roma, también recibió un aviso de bomba.

Otro país que informó de amenazas fue República Checa, con cuatro aviones que se dirigían a Praga. Aunque consideró baja su credibilidad, activó los protocolos de seguridad y preparó inspecciones pirotécnicas para su llegada.

La sucesión de avisos ha obligado a las autoridades aeroportuarias y a los cuerpos de seguridad de varios países a coordinar las actuaciones para comprobar la seguridad de los aparatos y proteger a los pasajeros.

Entre los vuelos afectados figuraron varios de Ryanair, LOT, SAS y Wizz Air. Uno de los casos tuvo lugar en España, cuando un avión de Ryanair procedente de Manchester y con destino a Murcia activó el protocolo de emergencia tras recibir una amenaza. La aeronave aterrizó sin incidentes y la Guardia Civil inspeccionó el aparato sin encontrar nada destacado.

¿Son ataques coordinados?

La repetición de estos episodios en un periodo tan corto ha abierto interrogantes sobre una posible campaña coordinada para alterar el tráfico aéreo europeo. La coincidencia temporal, la variedad de aerolíneas afectadas y la dispersión geográfica de los avisos han elevado la preocupación de las autoridades.

Sin embargo, por el momento no existe una confirmación oficial de que todas las amenazas estén relacionadas entre sí. La Comisión Europea ha asegurado que mantiene el contacto con los países afectados y que la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA) también está implicada en el seguimiento de los incidentes.

Las investigaciones continúan en cada país para esclarecer el origen de los avisos y determinar si detrás de ellos existe una operación común o se trata de episodios independientes.