Agencias | Tomás Sanjuán
Madrid |
A apenas dos días del vencimiento del ultimátum impuesto por el presidente Donald Trump para que Rusia aceptara un alto el fuego en Ucrania o enfrentara durísimas sanciones, el enviado especial estadounidense Steve Witkoff se ha reunido con el presidente Vladimir Putin en Moscú. El encuentro, que tuvo lugar en el Kremlin, duró alrededor de tres horas y fue señalado por colaboradores del Kremlin como "útil y constructivo".
Witkoff, quien ha encabezado cinco visitas a Moscú durante el mandato de Trump, ha emergido como el principal canal informal entre la Casa Blanca y la presidencia rusa. Su misión, en este momento crítico, es lograr un avance diplomático antes de que el 8 de agosto, fecha límite establecida por Trump, expire y se activen nuevas sanciones económicas.
Desde Washington, Trump ha advertido que, de no alcanzarse un acuerdo, aplicará sanciones no solo a Rusia sino también a países como India y China, que continúan importando petróleo ruso, con posibles aranceles del 100 % sobre el comercio de energía.
Por su parte, fuentes del Kremlin, incluidos Yuri Ushakov (asesor de política exterior) y Kirill Dmitriev (representante para inversiones externas), describieron las conversaciones como positivas y señalaron que se intercambiaron "señales" sobre posibles cooperaciones estratégicas entre Moscú y Washington.
Dmitriev incluso fue captado paseando por el parque Zaryadye junto a Witkoff antes de la reunión, y publicó en redes sociales: "El diálogo prevalecerá".
No obstante, todavía persisten dudas sobre avances reales, porque no se ha divulgado ningún acuerdo concreto, y analistas consideran que el Kremlin podría estar ganando tiempo para consolidar sus objetivos militares en Ucrania.
Algunos sugieren que Putin estaría evaluando una concesión parcial, posiblemente un alto en ataques aéreos y drones, una especie de tregua aérea que podría aminorar la presión sin comprometer terreno terrestre, aunque estas iniciativas aún no han sido confirmadas oficialmente.
Mientras tanto, Ucrania continúa sufriendo intensos bombardeos, especialmente en la región de Zaporizhzhia, y el presidente ucraniano Volodímir Zelenskyy ha instado a reforzar la presión diplomática y sancionadora sobre Moscú.
En Washington, el gobierno Trump mantiene su postura firme: si Putin no cumple el ultimátum, las sanciones, potencialmente devastadoras tanto para Rusia como para sus socios energéticos, entrarán en vigor el viernes 8 de agosto.