Cómo cuantificar una tragedia así. Qué números pueden ayudarnos a entender el nivel de destrucción en Venezuela tras el terremoto. Porque medirlo en 7,2 y 7,5, la escala del temblor, no ayuda a los que no sabemos medir cómo tiembla la tierra. Más de 200 muertos, otros tantos desaparecidos, miles de familias que se han quedado sin casa por los más de 250 edificios colapsados. Más números, todos provisionales, que son solo el comienzo.
El número que más preocupa ahora es la cuenta atrás para poder seguir rescatando a las miles de personas atrapada en los escombros. Algunos gritan debajo de los edificios derrumbados para que las brigadas de rescatistas, vecinos y perros puedan guiarse por el sonido para encontrarlos. ¿Cuánto tiempo puede sobrevivir la gente atrapada?
Esa es otra cifra clave. La más importante ahora. 72. Las primeras 72 horas después de un terremoto son cruciales para salvar la mayoría de las vidas. Quedan 48. Pero no solo importa el tiempo, los recursos son clave. Y muy escasos en un país en el que, antes de este terremoto, ya solo tenían electricidad a diario un 19% de los hogares. 19%; y solo quedaba un 12% de personal de emergencia en los centros médicos. Eso era antes. Los recursos médicos en Venezuela ya se habían agotado antes del terremoto. La devastación antes de la devastación.
No sabemos todavía la cifra real de muertos en La Guaira, pero sí sabemos, lo dicen siempre los expertos en seísmos, que no son los terremotos los que matan a las personas, es el colapso de las infraestructuras. Sobre todo si no están diseñadas para aguantar seísmos o si esas normas de construcción no se cumplen.
Y pese a ser una zona, Venezuela, donde los terremotos son tan frecuentes, la mayoría de los edificios derrumbados, no tenían los refuerzos adecuados. Y la mala construcción, igual que la pobreza y la escasez, no es un desastre natural ni inevitable. Es fruto de otro fenómeno. Y ese sí que es difícil de cuantificar en Venezuela: la suma de malas decisiones políticas.
Cómo se consuela
la tragedia en Venezuela