Madrid |
A escasas horas de que se anuncie en Oslo el ganador del Nobel de la Paz, diversas fuentes diplomáticas y medios internacionales alertan sobre las presiones sin precedentes del presidente Trump para recibir uno de los galardones más prestigiosos del mundo. La campaña del mandatario ha suscitado inquietud en el gobierno noruego ante la posibilidad de aranceles u otras medidas de represalia si el premio no recae en él.
Trump, quien insiste en que sería "un gran insulto" no recibir el Nobel, ha trasladado sus reclamaciones tanto en foros públicos internacionales como en conversaciones privadas con altos funcionarios noruegos, mientras en Oslo algunos temen consecuencias negativas en caso de que el comité opte por otro candidato.
Según detalla el Financial Times, Trump ha realizado declaraciones públicas en las que asegura merecer el galardón más que ningún otro, apuntando a su papel en procesos de paz recientes y afirmando haber puesto fin a múltiples conflictos internacionales.
"He puesto fin a siete guerras. Nunca me darán el Premio Nobel de la Paz. Es una lástima, porque lo merezco", declaró ante una audiencia militar en Washington.
Las presiones han ido más allá del discurso público. Fuentes noruegas confirmaron que Trump discutió el asunto del Nobel en una llamada con el ministro de Finanzas noruego, Jens Stoltenberg. Además, el enviado especial de EE.UU. para Oriente Medio, Steve Witkoff, ha planteado la candidatura de Trump ante sus homólogos europeos, mientras su entorno, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, ha insistido en que el comité debe reconocer su labor.
La inquietud en Noruega radica en que la insistencia de Trump podría traducirse, si el resultado no le es favorable, en aranceles u otras medidas que perjudiquen los intereses económicos del país nórdico. El temor se acentúa tras la reciente decisión del fondo noruego de retirar inversiones en empresas estadounidenses vinculadas a controversias internacionales, como Caterpillar, implicada en la demolición de viviendas palestinas, lo que ha vuelto a tensar la relación bilateral.
Expertos y analistas consultados por el medio estadounidense consideran que presionar al comité noruego "no es una estrategia muy pacífica", como señaló Nina Græger, directora del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo. Algunos también advierten que la campaña de Trump podría influir en el resultado al buscar premiar a un candidato que no resulte hostil para EE.UU. o Israel, si bien ven poco probable que finalmente obtenga el galardón este año.
La obsesión de Trump con lograr el Nobel de la Paz se ha convertido en un asunto diplomático y de política exterior que trasciende EE.UU., con aliados internacionales y figuras del propio Partido Republicano respaldando abiertamente la candidatura del presidente. En paralelo, el Nobel de la Paz de 2025 podría recaer en un grupo humanitario o en una figura neutral para "apaciguar" el posible malestar de la administración Trump, según algunas valoraciones recogidas por medios europeos.