VIOLACIÓN GRUPAL

"Era como una muñeca de trapo", la dura confesión de Gisèle Pelicot cuando vio por primera vez las fotos de otros hombres violándola

El libro de sus memorias sale a la venta el próximo 17 de febrero. Ha roto su silencio por primera vez en una entrevista en 'Le Monde' en la que ha contado cómo vivió el momento en el que la Policía le contó lo que ocurría.

Nerea Pardillo | Agencias

Madrid |

Gisele Pelicot llega con su abogado Antoine Camus (derecha) frente al juzgado antes del veredicto del caso Pelicot el 19 de diciembre de 2024 en Aviñón, Francia. | GettyImages

"Era como una muñeca de trapo", es la dura confesión de Gisèle Pelicot cuando la policía le enseñó las fotos en las que era violada por hombres que no había visto nunca antes. El diario francés Le Monde ha publicado en exclusiva varios extractos de las memorias de la mujer, que se publicarán el 17 de febrero.

'Et la joie de vivre' ('Un himno a la vida') es el título del libro en el que narra cómo empezó el momento más duro de su vida, cuando la policía la citó para comunicarle que su marido había sido detenido tras drogarla y permitir que durante una década otros hombres abusaran de ella. "El policía lanzó un número: 53 hombres habrían venido a nuestra casa para violarme", ha relatado Pelicot.

Tenía la mejilla tan flácida, la boca tan floja...

El 2 de noviembre de 2020, Gisèle fue citada por la Policía, aunque ella creía que era porque le iban a contar que su marido había grabado a tres mujeres debajo de sus faldas. Algo que él mismo, arrepentido y llorando, le había confesado. Sin embargo, el agente Laurent Perret le mostró unas fotos. "No le van a gustar, esa de la foto es usted", comenzó a decirle.

"No reconocí a las personas, ni a esa mujer. Tenía la mejilla tan flácida, la boca tan floja... Era como una muñeca de trapo", así ha descrito Pelicot el momento en el que fue consciente de que la mujer que estaba tumbada sobre la cama era ella y un hombre negro estaba tumbado detrás, penetrándola.

Previamente, el policía le había preguntado si practicaban el "intercambio de parejas", algo que negó con rotundidad. "No soportaba la idea de que otros me tocaran, necesito sentimientos", dijo al policía visiblemente enfadada. Además, antes de conocer la verdad, Gisèle había descrito a su marido Dominique como "amable, cariñoso, buen tipo".

Ya no quiere el "estatus de víctima"

Preguntada por qué rechazó la opción de celebrar el juicio a puerta cerrada, ha confesado que "si hubiera sido 20 años más joven, quizá no me habría atrevido", porque le habrían dado "miedo las malditas miradas con las que una mujer de mi generación siempre ha tenido que lidiar". Sin embargo, a sus 70 años, pensó que "ya nadie te presta atención, no me daban miedo ni mis arrugas ni mi cuerpo", ha expresado.

Sobre por qué ha decidido publicar el libro, ha comentado que ya no quiere "el estatus de víctima" y que es una especie de "testamento". La mujer ha asegurado que sigue "con los pies en la tierra" y que le molesta que la califiquen de "icono", aunque es "consciente" de que su historia ha dejado "una gran huella".

Además, ha afirmado que tiene intención de visitar a su marido en prisión, para que le dé respuestas "mirándola a los ojos" y para preguntarle sobre su hija en común, que también le denunció por sospechas de violación y de agresiones sexuales, porque aparecieron fotos de ella sin ropa.