MONARQUÍA NORUEGA

El empeoramiento del rey Harald V pone en vilo el futuro de la monarquía en Noruega

A sus 89 años y tras encadenar varios ingresos hospitalarios, el monarca sufre una infección bacteriana en la sangre que obliga al príncipe Haakon a asumir la regencia en medio de una tormenta de escándalos familiares.

Katia Sanz Amado

Madrid |

Their Majesties King Harald and Queen Sonja of Norway attend a mass at Sjømannskirken - Norwegian Church Abroad | Europa Press / Cover Images - Only For Use In Spain

La salud del rey Harald V de Noruega vuelve a situar a la monarquía del país escandinavo en una posición de máxima vulnerabilidad. El soberano, de 89 años, permanece ingresado en el Hospital Nacional de Oslo desde el pasado diecisiete de agosto, después de que su estado médico experimentara un preocupante empeoramiento durante este último fin de semana que obligó a emitir un nuevo comunicado oficial desde el Palacio Real.

El origen de esta nueva crisis se encuentra en el tratamiento con cortisona que el monarca llevaba semanas recibiendo para combatir una anemia hemolítica, lo que le provocó una grave acumulación de líquidos. A este cuadro clínico se ha sumado una infección bacteriana en la sangre, una complicación sistémica severa que, según los especialistas locales, suele estar ligada a los tratamientos inmunosupresores, aunque la Casa Real ha confirmado que el paciente se encuentra estable y responde de manera favorable a los antibióticos.

La gravedad de la situación ha provocado una rápida reacción en cadena entre las principales autoridades del país, que no han tardado en enviar mensajes de aliento.

El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, ha reconocido públicamente que el escenario médico se ha vuelto más serio, mientras que el presidente del Parlamento, Masud Gharahkhani, ha transmitido sus mejores deseos a la familia real en estos momentos de extraordinario desasosiego para toda la ciudadanía.

Ante la incapacidad física del jefe del Estado, el príncipe heredero Haakon ha asumido las funciones de regente, al tiempo que toda la agenda oficial de Harald para el mes de septiembre ha quedado completamente cancelada. Durante este crítico domingo, el centro hospitalario ha sido un ir y venir constante de miembros de la dinastía, incluyendo a la reina Sonia, los príncipes herederos, la princesa Ingrid Alexandra y la princesa Astrid, única hermana del monarca.

Un historial médico repleto de reveses

Este nuevo ingreso se suma a una preocupante lista de problemas de salud que han mermado la vitalidad del decano de los soberanos europeos en los últimos tiempos. A principios de este mismo año, el rey ya tuvo que ser hospitalizado por una infección y deshidratación durante unas vacaciones en Tenerife, y meses después sufrió otra severa crisis en Malasia que culminó con su repatriación de urgencia y la implantación de un marcapasos permanente.

La fragilidad no es exclusiva del soberano, ya que la salud se ha convertido en un asunto especialmente sensible para toda la cúpula de la familia real noruega. La reina Sonia, también de 89 años, tuvo que ser apartada temporalmente de sus funciones esta primavera por insuficiencia cardíaca, mientras que la princesa heredera Mette-Marit afronta actualmente una larga rehabilitación tras someterse a mediados de junio a un complejo trasplante de pulmón.

Escándalos recientes y una lealtad inquebrantable

A los problemas físicos se suma la presión psicológica de los recientes escándalos que han sacudido los cimientos de una de las monarquías mejor valoradas de Europa. La institución ha visto dañada su imagen por la condena a Marius Borg, hijo de la princesa heredera, por diversos delitos, entre ellos de violación, así como por las polémicas amistades del pasado de la propia Mette-Marit, como por ejemplo el pedófilo Jeffrey Epstein, motivos que, según los analistas, refuerzan la férrea negativa de Harald a abdicar para no debilitar aún más a la Corona.

A pesar de estas circunstancias, el soberano mantiene unos niveles de popularidad envidiables, cimentados en gestos históricos que marcaron su juventud y consolidaron su figura.

Harald revolucionó las cortes europeas al protagonizar un matrimonio morganático tras nueve años de noviazgo en la sombra con Sonia Haraldsen, amenazando incluso con renunciar al trono si no se le permitía casarse con la joven plebeya, demostrando una determinación que hoy parece mantener intacta frente a sus propios problemas de salud.