VENEZUELA

Continúa la emergencia en Venezuela cuatro meses después de los devastadores terremotos

39 segundos cambiaron la vida de los venezolanos provocando más de 6.500 muertos confirmados, unos 29.000 desaparecidos, 226.000 heridos y una población que ha quedado traumatizada -sobre todo- en la zona de La Guaira.

Diana Rodríguez Pretel

Madrid |

Dibujos de niños venezolanos que han vuelvo al cole tras los terremotos. Audio: Diana Rodríguez Pretel / Imagen: Unidos en la Misión / Manos Unidas

Cuatro meses después, Manos Unidas recuerda que Venezuela ha desaparecido del foco mediático y del interés de la comunidad internacional, pese a que no se puede hablar ni mucho menos de emergencia superada.

El sacerdote jesuita Jesús Rafael Rodríguez, director de Unidos en la Mision Foundation (socio local de Manos Unidas) asegura que “la emergencia no ha terminado, sino que ha cambiado su fase. Y ha cambiado su fase porque empiezan a aparecer las necesidades reales y estamos en esa fase de recuperación y reconstrucción”.

Jesús Rafael Rodríguez, más conocido como Txuo, advierte de que hay mucha gente que tiene miedo a permanecer bajo techo, y nos cuenta que a los niños que estos días están regresando a la escuela hay explicarles que algunos de sus compañeros y profesores no van a volver.

Hay que preparar a los niños para afrontar las ausencias, también en la escuela

Hay alrededor de 400 escuelas afectadas por el terremoto, lo que implica que alrededor de 200.000 niños, niñas y adolescentes perjudicados o que han visto afectado su proceso educativo. “La vuelta a clase de un niño significa que tiene que volver a una escuela donde no va a encontrar a su amiguito o quizás tampoco va a estar su maestra, es decir, porque muchas personas quedaron sepultadas dentro de los escombros y por lo tanto hay que hacer una recuperación también psicosocial, una recuperación psicológica que permita a esos niños volver a clase de manera segura”, afirma Txuo.

“Mucha gente tiene miedo a permanecer bajo techo”

Los seísmos del pasado 24 de junio dejaron a más de 20.000 venezolanos sin hogar, cerca de 200 edificios derrumbados y cuya reconstrucción -según el Banco Mundial- podría durar al menos una década y alcanzar los 37 millones de dólares: el 6% del PIB venezolano.

Este sacerdote jesuita no pierde la esperanza. “En un futuro imagino una Venezuela donde cada uno de nosotros trabajamos aportando desde nuestras capacidades y construyendo un plan único para nuestro país”. Se imagina una Venezuela donde los 9 millones de compatriotas que migraron puedan regresar y aportar en la necesaria reconstrucción.

“Me imagino una Venezuela próspera”

Txuo dibuja una Venezuela con posibilidades porque -pese a la crisis humanitaria y los terremotos- está convencido de que en la gente hay una capacidad de solidaridad, de querer aportar y de resiliencia a pesar de las diferencias politicas.