Madrid |
La estadounidense Christa Pike, condenada a muerte en el estado de Tennessee, está consciente tras ser hospitalizada debido a una ejecución fallida después de recibir dos inyecciones letales que no lograron dicha ejecución. Así lo ha confirmado su equipo legal, que ha informado que, "contra todo pronóstico", ahora se encuentra recibiendo tratamiento médico. "A pesar de las graves lesiones que ha sufrido en los brazos, sigue esposada y encadenada a la cama", han señalado sus abogados.
La recuperación de Pike no tiene "precedentes desde el punto de vista médico", ya que, como han afirmado sus representantes, el pronóstico de la asesina "sigue siendo incierto y se augura una larga recuperación". Tras esto, el jefe del Departamento Correccional del estado de Tennessee, Frank Strada, ha dimitido tras la fallida ejecución de Pike, una situación que le motivó, además, a la suspensión de ejecuciones. Ahora, se han reavivado las críticas hacia el estado de Tennessee por su gestión de las ejecuciones, tras tener que suspender otra el pasado mayo por un hecho similar al de Pike.
La asesina, de 50 años y que lleva casi 30 en el corredor de la muerte de Tennessee, durante la ejecución le suministaron dos dosis de pentobarbital -medicamento que actúa como sedante e inductor del sueño- a las cuales sobrevivió. Los testigos que suministraron las dosis, consiguieron escuchar la respiración de Pike durante casi una hora después de haber recibido el tratamiento.
La mujer fue condenada en 1996 por asesinar golpeando y torturando a una compañera de estudios junto a su entonces novio cuando tenía 18 años. De haberse llevado a cabo la ejecución, se iba convertir en la primera mujer ejecutada en Tennessee en 200 años y la número 19 en todo el país.
Los testigos describieron un procedimiento mucho más prolongado de lo previsto. Pike permaneció despierta durante buena parte de la primera fase, llegando incluso a hablar con funcionarios. Durante esta primera fase, los periodistas presentes observaron que Pike seguía respirando. Poco después, en una segunda fase, comenzó una segunda ronda de administración del fármaco.
El procedimiento establece el uso de cuatro jeringas, dos de ellas con 50 mililitros de pentobarbital y permite repetir la administración. La emisora estadounidense WPLN señaló que las instrucciones no especifican qué ocurre si una persona permanece con vida después de recibir ambas tandas.
Tras la segunda tanda, los testigos volvieron a escuchar respiración y fuertes ronquidos y observaron movimientos de cabeza y cuello. Pasadas casi dos horas desde el comienzo del procedimiento, la inconclusa ejecución se dio por terminada.