4 AÑOS DEL RÉGIMEN TALIBÁN

Batol Gholami, afgana refugiada en España: "Allí las mujeres se sienten como si estuvieran en una cárcel"

El régimen talibán tomó la capital de Afganistán el 15 de agosto de 2021, instaurando un régimen de represión que afecta especialmente a minorías étnicas, religiosas y mujeres.

Natalia Loizaga

Madrid |

Con la llegada del régimen talibán, millones de personas trataron de abandonar Afganistán. El aeropuerto la capital, Kabul, fue escenario del caos. Decenas de afganos se aferraban a aviones tratando de emprender una huida desesperada.

"Hay un apartheid de género"

Entre quienes salieron del país se encuentra Batol Gholami, una joven afgana refugiada en Madrid. Cuenta que allí continúa una "guerra invisible" hacia la mujer en la que se entremezclan "la esperanza y la desesperación, la memoria y la supervivencia".

Cuatro años después de la toma de poder de los talibanes, miles de afganos refugiados se están viendo obligados a regresar a su país de origen por las políticas migratorias aprobadas en Irán y Pakistán. La situación en la frontera afgana es crítica. Más de dos millones de personas han vuelto en lo que va de año, incluidos 500.000 niños, según datos de Naciones Unidas.

Los grupos étnicos, minorías religiosas y el colectivo LGBT están en riesgo

De vuelta en su país de origen, se enfrentan a un régimen de represión. "No hay derechos humanos básicos, hay un apartheid de género. Los grupos étnicos, minorías religiosas y el colectivo LGBT están en riesgo. Solo quieren que todos los ciudadanos hablen su idioma y sigan sus creencias ilógicas", asegura Batol.

Las mujeres se enfrentan al veto de la vida política, laboral y a la prohibición de estudiar a partir de los trece años. "Los talibanes tienen miedo de la educación de las mujeres, porque saben que eliminará a los dictadores", cuenta la joven que, incapaz de mirar hacia otro lado, decidió fundar AYLA.

A través de esta asociación, múltiples profesores imparten clases online a mujeres afganas que quieren seguir formándose a pesar de las restricciones del régimen, aunque deban hacerlo a escondidas.

Los talibanes, conocedores de la iniciativa, han amenazado la fundación por redes sociales, aunque las estudiantes no han sido descubiertas. "Se sienten como si estuvieran en una cárcel", cuenta de sus alumnas.

La ONU advierte de que Afganistán está más cerca que nunca de consolidar una sociedad que borra por completo a las mujeres de la vida pública. Aun así, Batol Gholami y sus estudiantes confían en un futuro diferente. "Mientras se mantenga un bolígrafo y un libro, hay esperanza", afirma con rotundidad.

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