ESPAÑA

El sindicato de la Taberna Garibaldi denuncia jornadas de hasta 14 horas, trato vejatorio e incumplimientos de derechos laborales

El bar madrileño vinculado a Pablo Iglesias expresa a través de un comunicado un ataque intolerable a la libertad sindical y a quienes ejercen la representación de las personas trabajadoras.

ondacero.es

Madrid |

Pablo Iglesias anuncia la reapertura de la taberna Garibaldi en Lavapiés gracias a un crowdfunding de 140.000 euros | Europa Press

El Sindicato CNT de la Taberna Garibaldi, el establecimiento fundado entre otros por Pablo Iglesias como un "espacio antifascista", ha denunciado en un duro comunicado que la plantilla sigue soportando jornadas de hasta 12 y 14 horas, cambios organizativos sin planificación y vulneraciones laborales que, según sostiene, chocan frontalmente con el discurso público del proyecto.

El texto sitúa a la empresa en el centro de una nueva polémica por la brecha entre la imagen progresista que proyecta y las condiciones que, asegura la representación sindical, se viven dentro del local.

Un año de quejas sin respuesta

La sección sindical asegura que se constituyó hace un año con el objetivo de defender los derechos de la plantilla y reclamar un espacio de trabajo digno, democrático y coherente con los valores que la empresa dice defender. Sin embargo, sostiene que desde entonces se han trasladado reivindicaciones básicas que siguen sin resolverse, como la entrega de cuadrantes en plazo, un sistema de fichaje transparente, la adaptación de la prevención de riesgos laborales a la actividad real del centro o la entrega de nóminas pendientes.

El comunicado también denuncia la ausencia de un protocolo frente a las violencias machistas, pese a haber sido solicitado en numerosas ocasiones. Según el sindicato, la falta de respuesta se ha traducido en una situación laboral que considera insostenible.

Jornadas largas y trato vejatorio

Entre las acusaciones más graves, la representación de los trabajadores habla de jornadas de hasta 12 y 14 horas, cambios organizativos sin planificación y reiterados incumplimientos de derechos laborales básicos. También afirma que se han producido situaciones de trato vejatorio por parte de responsables de la empresa.

El escrito insiste en que no se puede defender públicamente un discurso feminista, transformador o comprometido con la justicia social mientras, puertas adentro, se mantienen dinámicas laborales que —según la plantilla— reproducen exactamente lo contrario. La crítica no se limita a las condiciones materiales, sino también a la coherencia política del proyecto.

La denuncia por las imágenes de la delegada sindical

El comunicado pone el foco, además, en un episodio que considera especialmente grave: la difusión de imágenes de la delegada sindical durante su jornada laboral y en el centro de trabajo. Según el texto, esos hechos han derivado en la petición de una demanda contra Bertrand Ndongo, una iniciativa que, siempre según la plantilla, la empresa ha desoído.

Para el sindicato, se trata de un ataque intolerable a la libertad sindical y a la representación de los trabajadores. La organización subraya que este tipo de actuaciones incrementa la tensión interna y agrava un conflicto que, a su juicio, lleva demasiado tiempo sin solución.

Canal Red, solo un reflejo más

El caso de la Taberna Garibaldi se suma a otras polémicas recientes en el entorno de Pablo Iglesias, incluido el documental sobre extrabajadores de Canal Red, donde se han recogido testimonios críticos sobre la cultura laboral del proyecto mediático. En cualquier caso, el núcleo de esta noticia sigue siendo el comunicado sindical del local y las denuncias concretas que formula sobre su día a día.

Una brecha entre discurso y práctica

La plantilla concluye que la organización sindical no es el problema, sino la necesidad de organizarse para exigir derechos básicos en un espacio que presume de defenderlos. En ese choque entre relato público y realidad laboral, la Taberna Garibaldi vuelve a quedar bajo presión, con un conflicto que ya no es solo interno, sino también político y reputacional.