Madrid |
El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont ha publicado un mensaje en su perfil X en el que ha asegurado que en caso de haber asistido al debate de investidura de Salvador Illa, "hoy aún estaría en la prisión y, probablemente, a punto de ser juzgado y condenado".
Estas declaraciones se producen justo cuando se cumple un año de su vuelta a Barcelona, donde dio un discurso a sus seguidores, para posteriormente fugarse del país por segunda vez. Asimismo, ha recordado que se cumplen casi siete años desde que reside en Bélgica después del 1-O.
Asimismo, ha explicado que su intención era la de acudir a las votaciones, pero que, debido a la orden de detención que se había decretado sobre él, en el caso de que le atrapasen, se consideraría como una "entrega voluntaria", un escenario que nunca se ha planteado.
También ha justificado su regreso a Cataluña y lo ha hecho alegando "una razón democrática fundamental", puesto que había sido elegido como diputado y consideraba como su deber el participar de la sesión. Igualmente, ha defendido que la ley de amnistía ya había entrado en vigor y que el Tribunal Supremo "no tiene base legal para ignorarla".
Por otra parte, ha asegurado que su regreso buscaba "denunciar una anomalía grave" y trastocar los "planes represivos del Estado español", para a renglón seguido criticar la "pasividad" del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la estrategia de "normalidad" que, en su opinión, lleva cabo Illa.
"Si ellos me quieren encerrado e inhabilitado, mi deber es intentar hacer exactamente lo contrario", ha sostenido, para posteriormente dar las gracias a todas las personas y ciudadanos que, con su "compromiso y audacia", hicieron posible su vuelta. "No siempre es cómodo ni agradable, pero es una actitud fundamental que no deberíamos abandonar nunca", ha concluido.