La pregunta de Marta García Aller después de la investigación contra Zapatero: ¿Puede separarse al imputado de su obra?
La periodista de Más de uno ha analizado el shock para el socialismo que ha supuesto la publicación de las investigaciones contra el expresidente del Gobierno y referente moral para la izquierda.
Siempre es difícil separar al artista de su obra, por más que los puristas lo reivindiquen. Ya sea un músico, un pintor o una escritora. Siempre que un artista encumbrado tiene problemas feos con la ley, o la historia revisa sus excesos, salen sus fans a decir que eso no debería afectar a su legado, que da igual lo mala persona que fuera si su obra era genial. Que hay que separar una cosa de la otra.
Con los políticos es más difícil todavía. ¿Puede separarse al imputado de su obra? Normal que el socialismo esté en shock con la imputación Zapatero como presunto líder de una trama internacional de tráfico de influencias. El ex presidente es mucho más que un ex presidente. Es un referente moral para la izquierda en general y el sanchismo en particular. El presidente del talante. El que legalizó el matrimonio igualitario, que retiró las tropas de Irak, el único que presumía de no haber tenido en su Gobierno escándalos de corrupción.
Ahora resulta que la corrupción era él, según el auto del juez Calama de la Audiencia Nacional, que lo sitúa como líder de una trama de blanqueo y tráfico de influencias y le atribuye el cobro de casi dos millones de euros para él y sus hijas. En las 85 páginas del auto del juez hay detalles de sociedades instrumentales, documentación simulada, testaferros, facturas falsas y canales financieros opacos. Las investigaciones de la UDEF revelan la sospecha de mordidas disfrazadas de labores de consultoría que el auto considera inexistentes.
Y no, la investigación a Zapatero no parte de la organización ultraderechista Manos Limpias, sino de la Fiscalía Anticorrupción, que recibió una solicitud para investigar una trama criminal que había empezado en Suiza y de Francia. Y siguiendo el rastro de ese blanqueo de capitales es como la UDEF llegó a Zapatero, al que el auto sitúa en el vértice de la trama. Y va mucho más allá del rescate de Plus Ultra y rastrea operaciones en China, Emiratos y Venezuela.
Zapatero lo niega todo. De momento, todo es presunto. También su legado.
¿Moraleja?
De la alianza de civilizaciones
a la de las comisiones