La crisis migratoria que vive Ceuta ha trascendido el ámbito de la política española para convertirse también en un nuevo frente de confrontación diplomática entre Israel y España. En plena avalancha migratoria registrada en la ciudad autónoma, el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, ha aprovechado la situación para lanzar un mensaje cargado de sarcasmo contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que ha emplazado a demostrar con hechos su discurso sobre la acogida de migrantes.
Las declaraciones llegan en un momento especialmente delicado para el Ejecutivo español, inmerso en la gestión de una de las mayores crisis fronterizas de los últimos años y bajo una creciente presión política tanto dentro como fuera de la Unión Europea.
A través de sus redes sociales, Ben Gvir felicitó irónicamente al jefe del Ejecutivo español por lo que definió como su compromiso con la inmigración y con la "diversidad humana". Acto seguido, le instó a trasladar ese planteamiento a la situación de la Franja de Gaza.
"Como alguien que demuestra una gran preocupación por Hamás y los residentes de Gaza, le llamo a traducir las palabras en hechos: abra las puertas de España y conceda refugio a los residentes de Gaza que solicitan emigrar", escribió el dirigente israelí, rematando su mensaje al afirmar que sería una "excelente oportunidad para contribuir un poco más a la diversidad humana de España".
Las palabras del ministro no son un hecho aislado. Ben Gvir, líder del partido ultranacionalista Poder Judío y una de las figuras más controvertidas del Gobierno de Benjamin Netanyahu, ha protagonizado en numerosas ocasiones declaraciones de fuerte carga contra la población palestina y ha defendido públicamente medidas de desplazamiento de los habitantes de Gaza, posiciones que han sido ampliamente criticadas por organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos.
El intercambio se enmarca en un clima de creciente tensión diplomática entre Madrid y Tel Aviv desde el inicio de la guerra en Gaza.
El Ejecutivo español ha mantenido una posición especialmente crítica con la ofensiva militar israelí y ha reclamado reiteradamente un alto el fuego permanente, un mayor acceso de ayuda humanitaria y el respeto al Derecho Internacional. Además, el reconocimiento por parte del Gobierno del Estado de Palestina en 2024 marcó un punto de inflexión en las relaciones bilaterales, que desde entonces atraviesan uno de sus momentos más complejos.
Las declaraciones de Ben Gvir reflejan también la respuesta habitual de algunos miembros del Ejecutivo israelí a las críticas formuladas por Pedro Sánchez hacia la actuación militar de Israel en Gaza.
El mensaje del ministro israelí coincide con una situación de máxima tensión en Ceuta, donde las autoridades locales cifran en torno a 60.000 las entradas de migrantes procedentes de Marruecos desde el jueves, un flujo que ha desbordado la capacidad de respuesta de la ciudad autónoma.
La magnitud de la crisis ha obligado al Gobierno a reforzar el dispositivo de seguridad y ha provocado una intensa reacción política tanto en España como en el resto de Europa. Algunos gobiernos europeos y dirigentes conservadores han planteado incluso revisar la participación española en el espacio Schengen, mientras la Comisión Europea ha expresado su apoyo a España y ha insistido en la necesidad de proteger las fronteras exteriores de la Unión.
En paralelo, el Ejecutivo español sostiene que la presión migratoria ha sido alimentada por las mafias que trafican con personas y trabaja junto a Marruecos para acelerar los retornos y recuperar el control de la frontera.