Mamen Mendizábal sobre el caso Salazar: "¿Cómo Podemos o Sumar van a reprochar nada cuando también están lavando sus trapos sucios?"
En la tertulia de Más de Uno señalan la falta de apoyo a las mujeres que denunciaron estos casos sobre las que ninguna formación ni la ministra de Igualdad ha dicho nada.
La dimisión de Paco Salazar, hasta hace unos días uno de los nombres más cercanos al núcleo de poder del PSOE, por las acusaciones de acoso contra él, publicadas en medios de comunicación, no solo forzaron su salida inmediata de todos sus cargos, sino que han vuelto a poner sobre la mesa una pregunta: ¿Cómo gestionan los partidos progresistas los casos internos relacionados con violencia o abusos hacia mujeres?
En este contexto, la periodista Mamen Mendizábal lanzaba en la tertulia de Más de Uno Onda Cero una reflexión: “¿Cómo Podemos o Sumar van a reprochar nada en este sentido si están también lavando sus trapos sucios?”. Un dardo que apuntaba tanto a la pasividad de los socios del Gobierno en el Congreso, donde el caso Salazar apenas fue mencionado, como al doble rasero con el que se aplican principios como la paridad o el feminismo militante cuando se trata de los propios.
El caso de Íñigo Errejón dejó en una delicada posición a las dos formaciones. Tanto Sumar como Más Madrid sabían de comportamientos “moralmente reprobables”, tal y como reconoció la propia portavoz de aquel momento, Elizabeth Duval. Aun así, Errejón fue mantenido como portavoz parlamentario hasta que el escándalo estalló en redes y se hizo imparable.
El caso de Salazar ha evidenciado lo que Carlos Alsina calificó como “fuego amigo”, recordando que Salazar llegó a sonar incluso como relevo de Santos Cerdán al frente de la Secretaría de Organización del PSOE. Sin embargo, el silencio y la lentitud en la reacción reflejan “el problema estructural del PSOE en su relación con el feminismo”.
La elección de Rebeca Torró como nueva secretaria de Organización y responsable de Acción Electoral llega como respuesta institucional, pero no apaga la sensación de incomodidad dentro y fuera del partido. Más aún, cuando el resto de formaciones progresistas ha evitado hacer ruido sobre este asunto, en un momento donde la coherencia con los valores que se defienden públicamente se convierte en una exigencia social cada vez más ineludible.