El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reivindicado la posición de España y Brasil frente a otras políticas autoritarias. "Mientras otros abren heridas, nosotros queremos cerrarlas", ha indicado el líder del Ejecutivo en la rueda de prensa que ha ofrecido con el presidente brasileño, Lula da Silva, al término de la primera cumbre bilateral.
El presidente ha afirmado que defender la paz no es solo la ausencia de guerra, sino que es una condición que hace posible todo lo demás, y que la paz y sus valores están siendo atacados por la ola reaccionaria y de autoritarismo que amenaza la fortaleza de las instituciones.
Según Sánchez, ambos gobiernos comparten "una misma visión del mundo" basada en el derecho internacional, los derechos humanos y la paz. "Nuestros gobiernos quieren redoblar los esfuerzos para trabajar por la paz y un multilateralismo reforzado", ha dicho, en contraposición a una "ola reaccionaria", a los "autoritarismos" y a la desinformación.
Estamos en la misma trinchera
Por su parte, Lula manifestó un respaldo explícito al mensaje pacifista de Sánchez. "Entiendo perfectamente cuando dices no a la guerra", ha señalado, recordando que él mismo rechazó en 2003 que Brasil participara en la guerra de Irak, y añadió que España y Brasil están "en la misma trinchera".
"Somos el ejemplo de que es posible construir soluciones a los problemas que nos afectan sin ceder a las promesas vacías del extremismo", ha subrayado el líder brasileño. Ambos países han firmado 15 acuerdos de cooperación.
Preguntado por una posible reunión con María Corina Machado, Pedro Sánchez ha asegurado que estaría "encantado" de poder reunirse con la opositora venezolana, pero "ella ha considerado que no era oportuno".
"Desgraciadamente, no hemos tenido ocasión de poder tener esa reunión porque ella ha considerado que no era oportuno", ha dicho Sánchez, que ha aseverado que "las puertas del Palacio de la Moncloa están abiertas" por si cambia de opinión.
Sánchez ha recordado que en el pasado ya se reunió con Edmundo González, Leopoldo López y otros líderes de la oposición venezolana que residen en España "gracias a una política humanista" del Gobierno español y su "reconocimiento de derechos de refugiados".