Madrid |
El Gobierno francés, en una declaración conjunta formada por los responsables del Ejecutivo para Europa, Benjamin Haddad, y para la Lucha contra las Discriminaciones, Aurore Bergé, condena "con firmeza" las palabras del ministro de Transportes, Óscar Puente, sobre la expulsión de un grupo de adolescentes franceses de confesión judía de un vuelo de la aerolínea Vueling entre Valencia y París.
Ambos responsables mostraron su reprobación por un mensaje que colgó el ministro el pasado sábado y que posteriormente borró. En el tweet calificaba a los jóvenes de "niñatos israelíes". Acusan a Puente de que "asimilara a adolescentes franceses de confesión judía con ciudadanos israelíes, como si eso justificara el tratamiento al que fueron sometidos".
A su vez, piden a la compañía aérea que arrojen "toda la luz sobre este hecho" que desencadenó el desembarco de 52 personas, entre adolescentes y monitores, que regresaban de una colonia de verano.
Vueling alega que el motivo del desembarco se debió al mal comportamiento de los adolescentes. El comandante aseguró que los jóvenes estaban manipulando de constantemente el material de emergencia e interrumpiendo la demostración de seguridad obligatoria antes de cada vuelo. Al parecer la tripulación trató por todos los medios calmar a los viajeros, pero no lo consiguieron, por lo que se procedió al desembarque.
Por su parte, la consejera delegada de la compañía, Carolina Martinoli, ha mantenido una conversación telefónica con Jean-Noël Barrot, responsable francés de Exteriores, en la que le informaba de que los hechos serán investigados.
Los ministros franceses han recogido el testimonio de una de las monitoras evacuadas, la cual que sostiene que la tripulación de Vueling generó "un ambiente hostil", mientras niega que la tripulación tratase de calmar la situación. Según su testimonio, uno de los jóvenes sí que inició un cántico, pero según se lo pidieron lo detuvo.