La Fiscalía francesa reclama cinco años de prisión para el etarra Josu Ternera y su expulsión definitiva del país
La Fiscalía francesa ha pedido cinco años de cárcel, exentos de cumplimiento, y la expulsión definitiva de Francia para el histórico dirigente de ETA Josu Ternera en el que se considera su último gran proceso en el país vecino.
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La Fiscalía del Tribunal de Apelación de París ha solicitado una pena de cinco años de prisión, que no tendría que cumplir salvo reincidencia, y la expulsión definitiva de territorio francés para el exdirigente de ETA José Antonio Urrutikoetxea, alias Josu Ternera, en el último juicio que le queda pendiente en Francia por su pertenencia a la organización terrorista entre 2002 y 2005.
Qué ha pedido la Fiscalía francesa
La fiscal Naïma Rudloff, representante del Ministerio Público ante el Tribunal de Apelación de París, reclamó cinco años de cárcel por integración en organización terrorista, si bien planteó que la pena quede exenta de cumplimiento y solo se ejecute en caso de que haya nuevos delitos. Además, solicitó su expulsión definitiva de Francia una vez concluya el procedimiento, lo que abre la puerta a su entrega a España, donde tiene causas pendientes.
La Fiscalía basa la acusación en la actividad de Josu Ternera en Francia entre diciembre de 2002 y mayo de 2005, periodo en el que huyó de España tras ser reclamado por su presunta implicación en el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza y se habría integrado en la estructura de ETA en el país galo.
Las principales pruebas son rastros de ADN y huellas en dos pisos francos de la banda en Lourdes y Villeneuve-sur-Lot, utilizados por cuadros dirigentes como Peio Eskisabel y José Manuel Ugartemendía, detenidos en 2005.
El último juicio en Francia y su situación procesal
Este sumario es el último procedimiento abierto contra Urrutikoetxea en Francia y se refiere a su papel dentro de ETA en territorio francés durante casi tres años, entre finales de 2002 y 2005, cuando la organización utilizaba el país como retaguardia logística y política. Por estos hechos ya fue condenado en rebeldía en 2010 a siete años de prisión, pero tras su detención en los Alpes franceses en 2019, tras más de 17 años huido, ejerció su derecho a repetir el juicio en presencia.
La fiscal reconoció ante el tribunal que debe "relativizar su responsabilidad", al subrayar que desde los hechos que se le imputan no se le han atribuido nuevas actividades terroristas, algo que a su juicio justificaría que no vuelva a ingresar en prisión. En paralelo, la conclusión de este proceso es clave para despejar el camino a su eventual entrega a España, donde la Audiencia Nacional le reclama por el atentado de la casa cuartel de Zaragoza, entre otras causas pendientes.
Quién es Josu Ternera
José Antonio Urrutikoetxea (Álava, 1950) es uno de los históricos dirigentes de ETA y una figura central en la historia de la organización terrorista vasca, en la que se integró a finales de los años sesenta. Militó en el frente militar de la banda, participó en atracos, atentados y en la adquisición de explosivos antes de ascender a la cúpula, y tras la muerte de Txomin Iturbe en 1987 llegó a convertirse en número uno de la organización.
Además de su papel en la dirección de ETA, fue responsable del aparato político y llegó a ser parlamentario vasco por Herri Batasuna, lo que le situó también como interlocutor en algunas fases de negociación con el Estado. Para parte de las víctimas y del mundo político español, su biografía se confunde con las décadas más sangrientas de ETA, especialmente los años ochenta y noventa, en los que la banda acumuló cientos de asesinatos.
El atentado de la casa cuartel de Zaragoza y las causas en España
Una de las causas más graves que pesan sobre él en España es el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza en 1987, perpetrado por el comando Argala. En ese ataque murieron once personas, entre ellas cinco niñas, y resultaron heridas 88, tras la explosión de un coche bomba con 250 kilos de explosivo colocado frente al acuartelamiento donde vivían los agentes y sus familias.
La Fiscalía y las acusaciones consideran que, como máximo dirigente de ETA en aquel momento, participó en la decisión de ordenar el atentado, y han llegado a pedir para él más de 2.000 años de prisión en ese procedimiento. Además, en España mantiene otros frentes judiciales relacionados con su presunta responsabilidad en la dirección de ETA y su implicación en distintas acciones de la organización antes de su disolución.
De la clandestinidad al debate público
Tras pasar años en prisión en Francia por causas anteriores, Urrutikoetxea desapareció de la escena pública y permaneció en busca y captura cerca de dos décadas, hasta su arresto en mayo de 2019 en una localidad de los Alpes franceses. Desde 2020 se encuentra en libertad condicional bajo control judicial mientras avanzan los procesos abiertos en Francia y se resuelve su entrega a las autoridades españolas.
En los últimos años su figura ha regresado al foco mediático por un documental y entrevistas en las que ha tratado de ofrecer su versión sobre la trayectoria de ETA, generando un fuerte rechazo entre víctimas y asociaciones que le reprochan la ausencia de una autocrítica clara y la asunción de responsabilidades por los crímenes de la organización.