Se cumplen 29 años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco: quién fue y por qué se convirtió en un símbolo de movilización contra ETA
El experto en demoscopia de Más de uno ha querido dedicar su sección semanal a la memoria de la lucha contra el terrorismo en la víspera del 29 aniversario del secuestro de Miguel Ángel Blanco por ETA.
Este 10 de julio se cumplen 29 años del secuestro de Miguel Ángel Blanco, el concejal del Partido Popular en Ermua cuya muerte a manos de ETA marcó un punto de inflexión en la historia reciente de España. Su caso conmocionó al país durante 48 horas de angustia colectiva y dio origen a lo que hoy se conoce como el "espíritu de Ermua": una respuesta social masiva contra el terrorismo que aceleró el declive de la banda.
Quién era Miguel Ángel Blanco
Miguel Ángel Blanco Garrido nació en Ermua (Vizcaya) el 13 de mayo de 1968. Economista de formación, se afilió al Partido Popular del País Vasco en 1995, año en el que fue elegido concejal de su localidad natal. Tenía 29 años cuando ETA acabó con su vida.
El secuestro no surgió de la nada. Nueve días antes, el 1 de julio de 1997, la Guardia Civil había liberado al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, que llevaba 532 días encerrado en un zulo en Mondragón. Horas después, voces cercanas al entorno de ETA advirtieron de que a "la borrachera policial" le seguiría "la resaca". La amenaza se cumplió antes de dos semanas.
Las 48 horas que paralizaron España
El 9 de julio de 1997, tres miembros del comando Donosti de ETA —"Txapote", "Amaia" y "Oker"— intentaron interceptar a Blanco sin éxito al no reconocer el coche con el que se había desplazado. Al día siguiente, 10 de julio, a las 15:30 horas, lo abordaron cuando bajaba del tren camino a su trabajo y lo introdujeron por la fuerza en un vehículo.
ETA lanzó un ultimátum al Gobierno de José María Aznar: si en 48 horas no se acercaban todos los presos de la banda a cárceles del País Vasco, Blanco sería asesinado. El secuestro acaparó una cobertura mediática sin precedentes —25 millones de espectadores siguieron el caso por televisión— y desató una ola de indignación ciudadana sin parangón hasta entonces. El plazo se cumplió. El 12 de julio, ETA disparó a Blanco por la nuca y lo abandonó agonizante cerca de San Sebastián. Falleció en el hospital en la madrugada del 13 de julio de 1997.
El nacimiento del "espíritu de Ermua"
La respuesta social al secuestro fue inmediata y masiva. La manifestación convocada en Bilbao, que tuvo lugar antes de conocerse el trágico desenlace, se convirtió una de las mayores protestas contra ETA de la historia, con hasta 500.000 asistentes, replicada en San Sebastián, Vitoria, Madrid, Barcelona y Zaragoza. La movilización en Madrid posterior al asesinato contó con más de un millón y medio de asistentes.
De ahí nació el "espíritu de Ermua", símbolo del hartazgo social ante décadas de violencia. Un grupo de profesores impulsó el Foro Ermua, con un manifiesto que rechazaba cualquier negociación con ETA que no pasara por su disolución. El 18 de diciembre de 1997 se creó la Fundación Miguel Ángel Blanco, promovida por RTVE.
El principio del fin de ETA
Historiadores y analistas coinciden en que el asesinato de Blanco marcó un antes y un después en la lucha contra ETA y en el tratamiento periodístico de sus atentados. La banda perdió gran parte del apoyo social que aún conservaba en ciertos sectores vascos, y la sociedad española se unió en un rechazo explícito a la violencia.
El 'desconocimiento' sobre el terrorismo en la actualidad
En su sección semanal de Más de uno dedicada a la demoscopia, Ignacio Urquizu ha analizado cómo recuerda la sociedad española la violencia de ETA, cuando se cumplen 15 años del fin de la actividad armada de la banda. El sociólogo ha recordado que, en septiembre del año 2000, el 80% de los españoles consideraba que ETA era el principal problema de la democracia, un dato que refleja el peso que el terrorismo tenía entonces en la preocupación ciudadana.
Sin embargo, los estudios más recientes muestran un importante desconocimiento, especialmente entre los más jóvenes. Según una encuesta de Gad3 de 2020, el 70% de los españoles no sabía quién era José Antonio Ortega Lara y solo el 38% conocía que permaneció secuestrado durante 532 días. Entre los jóvenes, el desconocimiento era aún mayor: el 78% no sabía quién era Ortega Lara.
La encuesta también refleja que el 50% del conjunto de la población y el 80% de los jóvenes no sabía quién era el exministro socialista Ernest Lluch, asesinado por ETA. Además, el 56% de los menores de 35 años afirma desconocer la historia de la banda terrorista.
Urquizu también ha repasado otros datos demoscópicos. El 82% de la población considera que la violencia de ETA fue completamente injustificada, mientras que solo un 3% la justifica. Asimismo, el 67% de los españoles cree que ETA contó con el apoyo de una parte de la sociedad vasca.
Por otro lado, el 53% de la ciudadanía considera que los partidos herederos de ETA no se han desvinculado lo suficiente de lo que representó la organización terrorista. En opinión de Ignacio Urquizu, para reparar el daño causado y reconstruir la memoria de las víctimas no basta con reconocer el sufrimiento provocado, sino que también es necesario seguir deslegitimando la violencia.