SUMAR

La caída de Sumar lleva a la izquierda a reorganizarse en busca de recuperar el espacio a la izquierda del PSOE

La reunión de la Coordinadora Federal de IU se presenta como un momento clave en el que algunos de estos debates internos podrían cristalizar en decisiones que marquen el rumbo del espacio progresista en los próximos años.

IU ve "evidente" que Sumar no aglutina a la izquierda y apuesta por una nueva coalición electoral con un "nombre diferente"

Roberto Gómez Ramos

Madrid |

Ernest Urtasun y Yolanda Díaz en el Congreso de los Diputados | Europa Press

Las tensiones internas entre los partidos políticos que conforman el espacio de Sumar han escalado de forma significativa en las últimas semanas hasta convertirse en un debate abierto sobre el futuro de la coalición y la posible reorganización de la izquierda de cara a unas hipotéticas elecciones generales. La pérdida de apoyo de Sumar en las encuestas y las discrepancias sobre estrategia, marca y alianzas han ido marcando el ritmo de un proceso cada vez más definitorio.

Para Sumar, la caída en intención de voto ha sido un potente catalizador de la discordia. Diversas encuestas recientes reflejan que el bloque de izquierdas queda significativamente por detrás de la derecha si se celebrasen hoy las elecciones generales, con Sumar registrando descensos relevantes respecto a comicios anteriores, lo que refuerza la sensación interna de crisis y urgencia.

Desde las filas de Izquierda Unida (IU), el coordinador federal, Antonio Maíllo, ha sido especialmente duro con la coalición. Maíllo sostiene que Sumar "no es un instrumento capaz de aglutinar al conjunto de organizaciones y personas conjuradas para evitar un gobierno del PP y Vox" y apuesta por construir una nueva coalición con "un nombre diferente" de cara a las generales previstas en 2027.

Según Maíllo, "el proyecto actual ha quedado superado" y es necesario "acelerar la posibilidad de acuerdo" y "empezar a trabajar para incorporar a más organizaciones" a la alianza progresista. En su diagnóstico, el espacio debe diferenciarse más claramente del PSOE y construir un programa común que active a las bases sociales y políticas que se sienten desencantadas.

Esta propuesta no está exenta de críticas internas hacia el PSOE. Y es que Maíllo ha llegado a calificar a los socialistas como una fuerza con un "alma neoliberal y atlantista", refiriéndose a su política económica y sus posturas internacionales, y ha planteado que marcar mayores distancias con el Partido Socialista es clave para recuperar identidad propia.

En contraste, dirigentes como Mónica García, ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, han defendido la continuidad de las alianzas tal y como están, matizando que más allá del nombre elegido, lo esencial es mantener una estructura "coordinada, cohesionada y fraterna" para reeditar un proyecto compartido. García ha señalado que la actual coalición representa un espacio "inédito" de cooperación que debe preservarse.

La fractura se visualiza especialmente en ámbitos territoriales. En Aragón se presentarán por separado la Chunta Aragonesista, Podemos e IU-Sumar; mientras que en Castilla y León concurrirán juntos IU, Sumar y Verdes Equo, y Podemos lo hará por separado.

Estas dinámicas reflejan no solo una discusión táctica sobre la marca electoral, sino también tensiones en torno a la representación, el reparto de posiciones en las listas y la estrategia del espacio progresista. Las diferencias entre los partidos profundizan la percepción de que un nuevo ciclo político exige fórmulas distintas.

Desde el núcleo de Sumar hay quienes insisten en que la prioridad debe ser revalidar las alianzas políticas existentes y que el debate sobre nombres y siglas es secundario frente a la necesidad de mantener un frente fuerte frente a la derecha, una postura que busca apaciguar las tensiones y evitar una fractura prematura que pudiera debilitar aún más a la izquierda.

Para ello, la líder de Sumar y vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, ha elevado el pulso con el PSOE en áreas clave como la política de vivienda, pidiendo mayor respeto hacia su formación y advirtiendo de que decisiones unilaterales por parte de los socialistas podrían favorecer a la derecha en unas futuras urnas.

La acumulación de estas tensiones sitúa a Sumar en una encrucijada: o consolidar una reorganización más amplia que supere los límites actuales de la coalición, o continuar con un proyecto que muchos perciben como incapaz de representar de forma efectiva a la izquierda española.

La reunión de la Coordinadora Federal de IU de este sábado se presenta como un momento clave en el que algunos de estos debates internos podrían cristalizar en decisiones que marquen el rumbo del espacio progresista en los próximos años.