¿Gasta España poco dinero en su red ferroviaria?: así ha cambiado la inversión en los últimos años
El trágico accidente de Adamuz y el resto de incidentes sucedidos esta semana ponen sobre la mesa el debate sobre el gasto público en una red que los maquinistas consideran cada vez más deteriorada.
El trágico accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba), que se ha cobrado la vida de 45 personas, y sus posibles causas han puesto sobre la mesa el debate sobre la inversión en infraestructuras ferroviarias por parte de las instituciones en España.
Este grave accidente, sumado a otros que se han producido en los últimos días en el resto de España, especialmente el de Gelida (Barcelona), que se cobró la vida de un maquinista, han hecho de este asunto el central del debate público.
"En frente tenemos un Gobierno que no invierte, entregado a ser un rodillo para el independentismo vasco y catalán, sometido a su chantaje y no invirtiendo en el resto de España", denunció este jueves en una entrevista la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Yéndonos a los datos vemos que la inversión en infraestructuras ferroviarias es hoy menor que en el año 2000, pero también es cierto que observamos una tendencia al alza en los últimos años. El gasto en ferrocarril ha ido sufriendo diferentes variaciones a lo largo de este siglo, viviendo sus máximos históricos durante los primeros años.
Entre 2000 y 2008 se vivió en España un periodo expansivo en el que año a año se fue incrementando la inversión en infraestructuras ferroviarias. Según datos de la OCDE, en el año 2000 se invirtieron 5.200 millones de euros, una cifra que fue aumentando progresivamente hasta alcanzar su máximo histórico en 2008, año en el que se invirtieron 8.981 millones de euros.
Estas cantidades se explican porque fue durante esa etapa cuando se construyó gran parte de la red AVE y se llevaron a cabo importantes proyectos de modernización.
Los recortes durante los años de crisis
La crisis económica que comenzó en 2008 también afectó al sector ferroviario que vio cómo la inversión comenzó a caer considerablemente durante los años siguientes.
Según datos del Ministerio de Transportes, ya en 2011, se invirtieron 4.800 millones de euros. En apenas tres años la inversión cayó en más de 4.000 millones de euros y la tendencia fue peor en los años posteriores.
Durante esa etapa, solo en 2014 se produjo un incremento con respecto al año anterior. Se invirtieron 2.465 millones de euros, unos 400 millones más que el año anterior, pero a partir del año siguiente volvió a caer hasta alcanzar su mínimo en este siglo en 2018 (1.707 millones).
Tendencia al alza
La inversión en estas infraestructuras comenzó a remontar lentamente a partir de 2019, aunque en 2021 sufrió un retroceso acusando la crisis provocada por la pandemia.
Fue precisamente ese año, 2021, cuando empezó a operar el primer operador extranjero en la red ferroviaria española. Fue el caso de Ouigo, cuyos trenes de alta velocidad llegaron a España en mayo de 2021. Un año y medio más tarde, en noviembre de 2022, comenzaron a operar los trenes de Iryo.
A partir de ahí, la inversión creció considerablemente. En 2022 se invirtieron, según datos del Ministerio de Transportes, 613 millones de euros más que en 2021. Entonces fueron 2.411 millones de euros, pero es que un año siguiente, en 2023, se invirtieron 1.000 millones más.
En 2024 la inversión se volvió a incrementar en algo más de 1.000 millones de euros, llegando a una cifra cercana a los 4.500 millones, la más alta desde 2011; y los datos conocidos hasta noviembre de 2025 cifran la inversión en el último año en casi 4.700 millones de euros.
En lo correspondiente al gasto en el mantenimiento de la red, también se observa una tendencia al alza año a año desde 2018, habiendo sufrido una ligera rebaja en el año 2020.
En 2018 se destinaron unos 726 millones de euros a este aspecto, mientras que los datos del Ministerio de Transportes apuntan a que en 2025 el gasto ha sido de casi 1.120 millones de euros al mantenimiento de la red.
Dudas sobre la gestión
Estos son los datos, pero los hechos ocurridos en las últimos días y las quejas de algunos de los principales actores del sector ferroviario, llevan a poner sobre la mesa el debate sobre la gestión de estos fondos.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha deslizado en varias ocasiones durante los últimos dos años que el ferrocarril vive en España el mejor momento de su historia, una valoración que no casa precisamente con los incidentes ocurridos.
Prueba de ello es la huelga convocada por el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF) para los días 9, 10 y 11 de febrero después de denunciar durante los últimos meses un deterioro continuo de la red en líneas tan importantes como la Madrid-Barcelona.
Desde el sindicato, exigen al Gobierno mayor inversión y mantenimiento de las infraestructuras y protocolos de seguridad eficaces, después de que dos compañeros hayan perdido la vida en los accidentes de los últimos días.