Como cada año, la Agencia Tributaria ha actualizado determinados aspectos fiscales que afectan a trabajadores y autónomos. Es el caso del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), el tributo que deben pagar al Estado los ciudadanos españoles y que es el resultado de gravar la renta obtenida en todo un año.
El IRPF también tiene en cuenta las circunstancias personales y familiares de cada contribuyente, siendo la totalidad de sus rendimientos de trabajo, capital inmobiliario, mobiliario, de actividades económicas y otros ámbitos como las ganancias y pérdidas patrimoniales y las imputaciones de renta establecidas por la normativa.
El porcentaje de la renta que se obtiene se paga al Estado y por ello depende de la renta que percibe el contribuyente. Hacienda utiliza una escala progresiva para tratar de favorecer a las personas con menos ingresos. Así, este 2026, la Agencia Tributaria ha actualizado las tablas con los tramos, quedando de la siguiente maneras:
Una de las novedades de este año en lo fiscal es la deflactación del 2% en las retenciones para tratar de asegurar que la inflación no afecte a los contribuyentes, por lo que los porcentajes aplicables serán menores.
Lo primero que hay que hacer es identificar la base imponible. Esta cifra se calcula restando a los ingresos totales las deducciones y reducciones aplicables (cotizaciones a la Seguridad Social, planes de pensiones...).
Una vez que se obtiene la base liquidable, hay que localizar la tramos que encajan con tus ingresos y aplicar el porcentaje correspondiente a cada franja. También hay que calcular las retenciones que se aplicaron el año anterior y sacar el resultado de la diferencia entre lo que has pagado y lo que debes pagar, según dicha tabla de tramos.