El diplomático Luis Melgar reivindica en Onda Cero el valor de la historia: "Escribir sobre el pasado es una forma de reflexionar sobre el presente"
El también escritor ha presentado su última novela, 'La noche cae sobre Shanghái', aprovechando que ha pasado siete años en el país gracias a su trabajo como diplomático.
Madrid |
Luis Melgar, diplomático, ha presentado su nuevo libro 'La noche cae sobre Shanghái'. Sus padres eran periodistas, pero él decidió llevar otro camino y, cuando les explicaba en qué consiste su trabajo, lo define así: "Yo me voy a un sitio, me entero de lo que pasa y lo cuento, pero en vez de a millones de personas, a unos pocos destinatarios a los que mando informes en Bruselas".
Durante siete años ha estado en Shanghái y eso le ha servido para escribir su nueva novela, ambientada en los años 30 y la época de entreguerras. "Pasé una Nochevieja en la que daban la bienvenida a los años 30 y es lo que me motivó a escribir algo sobre ello", ha explicado, porque era un "ambiente en el que todo parecía posible".
En la historia se cruzan muchas historias "trepidantes", en palabras de la presentadora, Carmen Juan, pero nada comparable a la realidad de un diplomático. "Si yo estuviera como mis protagonistas, no llegaría al final", ha comentado entre risas Melgar. Si bien, sí tiene un parecido con la actualidad, porque era una "época muy convulsa". "Escribir sobre el pasado es una forma de reflexionar sobre el presente", ha añadido.
Una China más tolerante que Europa hace un siglo
Si bien, ninguno de los protagonistas es real, aunque están inspirados en personajes "más o menos reales", porque la familia Rosas y el Imperio Cervecero San Miguel sí existen. El autor ha querido basarse en "realidades muy reales", según sus propias palabras.
La historia, ambientada en la Guerra Civil española, refleja diferentes historias. Por ejemplo, los pelotaris vascos que tuvieron que irse a Shanghái para seguir jugando. Allí era un deporte "muy popular", sobre todo porque a los chinos les encanta apostar -aunque a día de hoy está muy controlado y prácticamente prohibido-.
Este personaje, Asier, tuvo que irse, además, porque era gay, aunque Asia, en esa época, era "más tolerante que Europa" y estaba "perfectamente tolerado" que una persona tuviera una amistad "más íntima" de su mismo sexo. También se cuenta la historia de un cantante de ópera especializado en papeles femeninos. "Todos estaban aceptados, reconocidos y eran famosísimos en la China de la época", ha asegurado Melgar.
El propio escritor es gay y tiene una hija y ha viajado por muchos países en los que el matrimonio homosexual no está aceptado, pero no ha tenido ningún problema. China, en concreto, está en "una escala de grises" en la actualidad, porque la homosexualidad es legal, hay derechos para las personas trans y una persona puede cambiar de género tras someterse a una cirugía completa, no antes.
China está recortando derechos
Sin embargo, en los siete años que ha pasado en este país, ha detectado que "la situación se va cerrando en lugar de ir abriéndose". Por ejemplo, desde 2019 se organiza la Semana de la Diversidad y la sociedad civil china ha ido perdiendo, cada vez, más peso, hasta el punto de que "poco a poco" se han ido prohibiendo las ONGs. "La comunidad gay está cada vez más perseguida", ha lamentado.
Preguntado por si hay motivos para que desde la Unión Europea desconfíe de China, Melgar ha explicado que ambas potencias son "competidores y rivales", pero también socias, porque "en algunas cosas estamos en la misma página". China promueve un modelo de derechos humanos "diferente" al de Europa, porque aquí los derechos humanos se basan en la persona, mientras que en China "el bienestar del grupo es más importante que el del individuo". La clave está en el Gobierno, que es "el peligro", porque es el que decide estas cosas.