Adriana Ozores reflexiona sobre los límites de la locura en 'El jardín quemado': "Es una obra que trabaja las diferentes capas morales"
La actriz ha conversado con Begoña Gómez de la Fuente sobre las diferentes aristas de la interpretación que permite abordar esta creación de Juan Mayorga que se estrena el próximo 27 de mayo.
Madrid |
La historia del poeta republicano Antonio Espina, encarcelado y recluido en un psiquiátrico de Baleares durante la Guerra Civil tras intentar suicidarse, sirve como punto de partida para 'El jardín quemado', la obra de Juan Mayorga que ahora regresa a los escenarios del Teatro de La Abadía con Adriana Ozores al frente del reparto.
La pieza nació a partir del hallazgo real de unos expedientes psiquiátricos de represaliados del franquismo encontrados en un mercadillo de Palma. A partir de ese descubrimiento, Mayorga construyó una reflexión sobre la locura, la represión y el miedo durante la guerra.
Ozores ha visitado Más de uno para hablar sobre el montaje, que se estrenará el próximo 27 de mayo y que todavía se encuentra en fase de ensayos. La actriz ha explicado que el personaje que interpreta, la doctora Garay, originalmente estaba pensado para un hombre, al igual que otros papeles protagonistas de la obra. "Es otra visión", ha señalado, aunque también ha destacado que el resultado cambiaría igualmente dependiendo del intérprete. "Somos seres vivos los actores", ha añadido, en referencia a la huella personal que cada uno deja sobre el personaje.
La actriz ha subrayado además la complejidad del texto de Mayorga, un autor que, según ha explicado, trabaja constantemente "las diferentes capas morales" de los personajes. "La obra cuestiona dónde está el bien, dónde está el mal y si realmente sabemos qué es justo o injusto", ha resumido.
La obra cuestiona dónde está el bien, dónde está el mal y si realmente sabemos qué es justo o injusto
Una interpretación directa al espectador
La trama transcurre en un psiquiátrico situado en una isla al que llega un personaje dispuesto a cuestionarlo todo y a poner en duda la versión oficial de unos hechos ocurridos durante la guerra. Para Ozores, uno de los grandes aciertos del texto es precisamente esa capacidad para interpelar al espectador. "El público también forma parte del hecho creativo, no solo intelectualmente, sino desde las preguntas y contradicciones que le despierta la obra", ha explicado. "Está interpelando constantemente al espectador".
El público también forma parte del hecho creativo
Lo consciente y lo inconsciente en la interpretación
Durante la entrevista también ha hablado sobre el proceso de ensayos y la forma de trabajar del director del montaje, de quien ha destacado especialmente su empatía y su capacidad para "crear familia" dentro de la compañía. Según ha explicado, el trabajo comenzó con una lectura y análisis profundo del texto antes de pasar al llamado "ensayo a la italiana", una fase centrada exclusivamente en la interpretación del texto.
Sobre la construcción de su personaje, Ozores ha reconocido que la doctora Garay no está completamente definida en el texto, algo que le permite explorar distintas capas durante el proceso creativo. "El hecho creativo es algo colaborativo", ha señalado. "He tenido la confianza de abandonarme a un mundo que no es irracional, pero sí infinitamente más bonito que el racional".
La actriz también ha reflexionado sobre el miedo que genera ese universo inconsciente que plantea la obra y sobre la importancia de la mirada del director. Su experiencia reciente detrás de las cámaras le ha ayudado, según ha contado, a comprender mejor el trabajo de dirección. "Lo que tú haces encima del escenario no es exactamente lo que el espectador ve", ha explicado, defendiendo la importancia de esa mirada externa.
En esa línea, se ha mostrado contraria a grabar constantemente los ensayos en vídeo, ya que considera que eso provoca una actitud demasiado analítica y poco espontánea en los intérpretes. "El acto de la interpretación es un acto de generosidad y abandono", ha afirmado.
El acto de la interpretación es un acto de generosidad y abandono
Además, ha recordado una de sus primeras experiencias en el teatro junto a Paco Martínez Soria en la obra 'Es peligroso casarse a los 60', donde interpretaba a su hija. Aunque guarda cariño por aquella etapa, ha reconocido que también fue una experiencia dura por la rígida jerarquía que dominaba entonces el mundo teatral. "Era un tipo de actor a la antigua, donde se imponía mucho el criterio de la figura principal", ha explicado. "Afortunadamente eso ha cambiado".