La plantilla de Tubos Reunidos en Amurrio regresa al trabajo tras la huelga
Tubos Reunidos, que perdió 118 millones el año pasado, arrastra una deuda financiera de 263 millones, de los que unos 150 se los debe a la SEPI por un préstamo recibido tras el covid
Los empleados de la planta de Tubos Reunidos en Amurrio (Álava) han vuelto esta mañana al trabajo, tras la suspensión de la huelga indefinida que secundaban desde el pasado 16 de marzo en protesta por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) planteado por la dirección.
El regreso a la fábrica para el primer turno, que empieza a las seis de la mañana, se ha efectuado con normalidad, aunque en la entrada había varios trabajadores de Maderas de Llodio, -en huelga indefinida- reivindicando su conflicto y en apoyo a los operarios de Tubos.
Los sindicatos decidieron el pasado viernes suspender la huelga una semana después de que un grupo de empleados celebrara una asamblea que votó a favor de volver al trabajo, una postura que fue rechazada inicialmente por ELA, LAB y ESK, que suman mayoría en el comité de empresa. Pero posteriormente aceptaron la vuelta al trabajo, después de que el juzgado de lo Mercantil de Vitoria aprobara el concurso voluntario de acreedores solicitado por la empresa.
Aunque se ha suspendido el paro indefinido, están convocadas otras dos jornadas de huelga y movilización los días 26 y 28 de mayo. El primero es la siguiente fecha clave para el futuro de la empresa, ya que es el día en el que la jueza ha citado al administrador concursal, a la dirección y a los sindicatos para estudiar las medidas laborales que se pueden tomar.
Antes, mañana martes, representantes del comité de Amurrio y también del de la fábrica de Trápaga, en Bizkaia, planta en la que no ha habido huelga, comparecerán en el Parlamento Vasco para explicar a los parlamentarios sus propuestas para que se garantice la actividad industrial de la acería.
La dirección de Tubos Reunidos ya ha avisado de que la situación es muy complicada y que si no se generan las condiciones necesarias para que alguien esté dispuesto a invertir, el concurso de acreedores podría conducir al cese de la actividad y a la extinción de todos los contratos de trabajo. Son 1.300 los trabajadores en todo el grupo, de los que 870 están en la planta principal, la de Amurrio.