Alimentación | Vulnerabilidad

Unir fuerzas para no tirar comida: así funciona "Sabor Social", el nuevo proyecto del Banco de Alimentos de Navarra

Se trata de un proyecto innovador que transforma excedentes de comedores colectivos en raciones completas para personas vulnerables.

Onda Cero Navarra

Pamplona / Iruña |

Conocemos hoy en Onda Cero el proyecto "Sabor Social - El plato compartido", un proyecto pionero impulsado por la Fundación Banco de Alimentos de Navarra que refuerza su papel como actor clave en la lucha contra el desperdicio alimentario y la exclusión social a través de nuevas iniciativas que buscan aprovechar mejor los excedentes de comida y llegar a más personas en situación de vulnerabilidad.

Así lo expusieron en una reciente conferencia representantes de la entidad, encabezadas por su presidenta, Marisol Villar, y su vicepresidenta y responsable de Seguridad Alimentaria, Nati Vitorica.

La filosofía del Banco de Alimentos se basa en recuperar aquellos alimentos que no pueden comercializarse, pero que siguen siendo perfectamente comestibles, para redistribuirlos entre quienes más lo necesitan. La presidenta del BAN, Marisol Villar, ha señalado que solo en 2025, la entidad logró rescatar alrededor de 2.000 toneladas de alimentos que, de otro modo, habrían acabado en la basura. De ese total, unas 365 toneladas procedieron directamente de supermercados, principalmente de productos perecederos con fecha de consumo preferente todavía válida.

Sabor Social busca reutilizar alimentos ya cocinados procedentes de comedores colectivos como restaurantes, hoteles, hospitales y colegios. El proyecto nace de la preocupación compartida por el elevado volumen de comida preparada que se desperdicia cada día, mientras muchas personas carecen de recursos suficientes para alimentarse adecuadamente. Para hacerlo posible, el Banco de Alimentos se ha unido a distintas entidades sociales, apostando por un trabajo coordinado y en red.

La vicepresidenta del BAN y responsable de Seguridad Alimentaria Nati Vitorica explicó que, en los últimos años, las donaciones tradicionales han ido disminuyendo, al igual que la financiación destinada a la compra de alimentos. Esto limita la capacidad del Banco para cubrir las necesidades de unos beneficiarios que, aunque han variado ligeramente por cambios en las políticas públicas, siguen siendo numerosos. Actualmente, la entidad maneja unas 2.700 toneladas de alimentos al año, lo que exige una importante infraestructura logística y humana, sostenida en gran parte gracias al trabajo de voluntarios.

El proyecto Sabor Social permitirá acceder al canal de la restauración, hasta ahora fuera del alcance del Banco, y alinearse con la Ley del Desperdicio Alimentario que entró en vigor en 2025. En una primera fase, prevista para 2026, se trabajará con el Complejo Hospitalario de Navarra y dos centros escolares, lo que supondrá gestionar entre 1.200 y 2.000 raciones diarias. Los primeros destinatarios serán usuarios del comedor social París 365, que podría recibir hasta 250 raciones diarias adicionales.

Client Challenge

Más allá del impacto social, la iniciativa tendrá también efectos económicos y medioambientales, al aumentar la cantidad de alimentos recuperados, reducir residuos y contribuir a la disminución de la huella de carbono e hídrica. Desde el Banco de Alimentos insisten, además, en la importancia de concienciar a la sociedad sobre el valor de no desperdiciar comida y aprovechar mejor los recursos disponibles.