Harrera, programa de acogimiento de menores migrantes no acompañados: “Son adolescentes que necesitan un adulto cerca”
El Gobierno de Navarra ha puesto en marcha este programa con el objetivo de ofrecerles un entorno de referencia y avanzar en la desinstitucionalización del sistema de protección.
Pamplona / Iruña |
Hoy en Onda Cero nos hemos acercado al programa "Harrera", una iniciativa impulsada por el Gobierno de Navarra para fomentar el acogimiento familiar de menores migrantes no acompañados. Harrera nace en el marco de la estrategia estatal y navarra de derechos de la infancia, con el objetivo de avanzar en la desinstitucionalización y garantizar que estos menores puedan crecer y desarrollarse en entornos familiares y no exclusivamente en recursos residenciales.
Jesús Vaca, responsable del programa dentro de la Subdirección de Infancia, Adolescencia y Familia, ha subrayado que los menores migrantes no acompañados, cuya tutela asume el Gobierno de Navarra, deben tener las mismas oportunidades de acogimiento familiar que el resto de niños y adolescentes del sistema de protección. Actualmente, de los alrededor de 250 acogimientos familiares existentes en Navarra, solo uno corresponde a un menor migrante no acompañado, un dato que evidencia el amplio margen de mejora y la necesidad de sensibilizar a la sociedad.
Durante la entrevista, Patricia Ros, coordinadora de Harrera en Berriztu, ha recordado que, más allá de su condición migratoria, estos jóvenes son ante todo adolescentes: chicos y chicas que desean sentirse escuchados, mirados de manera individual y formar parte de un entorno de referencia. Aunque comparten inquietudes propias de cualquier adolescente, muchos han vivido rupturas familiares y procesos migratorios muy tempranos, lo que implica duelos importantes, pero también, en muchos casos, una madurez superior a la habitual para su edad.
La mayoría de estos menores llegan a Navarra con entre 14 y 17 años, aunque sus proyectos migratorios suelen comenzar antes. Proceden principalmente de países africanos y afrontan dificultades añadidas como el idioma, la adaptación cultural y la ausencia de una figura adulta de referencia. En este contexto, el acogimiento familiar se presenta como una herramienta clave para facilitar su integración, mejorar su aprendizaje del castellano, reforzar su trayectoria educativa y ofrecerles estabilidad emocional.
Harrera contempla dos modalidades de participación. Por un lado, el acogimiento con convivencia, que supone integrar al menor en el hogar familiar de forma estable. Por otro, el acogimiento sin convivencia continua, también llamado “ser referente”, que permite a personas o familias acompañar al menor en determinados momentos de la semana o del fin de semana, creando un vínculo significativo sin necesidad de convivencia permanente. Ambas opciones son flexibles y pueden adaptarse a las circunstancias de cada familia y de cada menor.
Berriztu acompaña de forma integral a las personas interesadas desde el primer momento, resolviendo dudas y apoyando durante todo el proceso. Además, el Gobierno de Navarra garantiza cobertura técnica y apoyos económicos, de modo que el acogimiento no se base únicamente en la buena voluntad, sino en un sistema sólido y acompañado.
Los testimonios recogidos coinciden en que el acogimiento supone una oportunidad para todas las partes: para los menores, que encuentran apoyo, afecto y nuevas expectativas, y para las familias, que viven una experiencia de enriquecimiento personal, apertura y mayor conciencia social.