La Dra. Marta Cañadilla alerta del riesgo de la 'pandemia silenciosa': «Nos estamos quedando sin antibióticos para tratar determinadas bacterias»
La especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública aborda en Más de uno Murcia el brote de sarampión de Alcantarilla, la importancia de la vacunación a lo largo de la vida y por qué la higiene de manos sigue siendo clave tras la pandemia
Murcia |
Hay médicos a los que conocemos bien porque nos diagnostican, nos tratan y nos acompañan en la enfermedad. Y hay otros que apenas vemos, pero que actúan como un escudo invisible frente a los riesgos para nuestra salud. Son los especialistas en Medicina Preventiva y Salud Pública, profesionales que trabajan para que la enfermedad no llegue a aparecer, para detectarla a tiempo y para frenar epidemias antes de que se desborden.
Uno de esos rostros es el de la doctora Marta Cañadilla, que ha pasado por los micrófonos de Más de uno Murcia dentro del espacio que dedicamos al Colegio Oficial de Médicos de la Región de Murcia, con motivo del 130 aniversario de su creación.
La prevención, la gran olvidada del sistema
Cañadilla reconoce que la prevención sigue siendo «la asignatura pendiente» no solo de los ciudadanos, sino también del propio sistema sanitario, demasiado orientado al diagnóstico y al tratamiento. La especialista distingue dos grandes bloques de actuación:
- Prevención primaria -dirigida a los factores de riesgo-: no fumar, alimentación saludable, ejercicio físico y evitar el alcohol. Son hábitos que reducen la aparición de enfermedades crónicas como la diabetes, el EPOC, la hipertensión o numerosos tipos de cáncer. De hecho, el reciente Código Europeo Contra el Cáncer recoge 14 factores de riesgo, muchos de ellos comunes a otras patologías.
- Prevención secundaria -dirigida al diagnóstico precoz-: aquí entran los cribados poblacionales de colon, mama y cérvix, que permiten detectar la enfermedad en fases iniciales y mejorar el pronóstico.
Las dos grandes preocupaciones del hospital: virus respiratorios y bacterias resistentes
En el día a día hospitalario, la preventivista señala dos frentes principales. El primero, las infecciones respiratorias -gripe, COVID, virus respiratorio sincitial-, responsables de la saturación que cada invierno colapsa los servicios sanitarios. Frente a ellas, recuerda dos medidas tan sencillas como eficaces: la vacunación estacional y la higiene de manos, que «se nos ha olvidado» tras la pandemia. Recomienda incluso recuperar el uso de mascarilla al acudir a un centro sanitario en épocas de alta circulación viral.
El segundo frente es más sigiloso, pero igual de preocupante: las infecciones por microorganismos multirresistentes, bacterias que se han hecho inmunes a múltiples antibióticos. Cañadilla lo califica sin rodeos como la «pandemia silenciosa», porque provoca un elevado número de muertes. Su consejo es claro: higiene de manos y, sobre todo, no tomar antibióticos cuando no son necesarios, especialmente ante infecciones de origen viral, donde no tienen ningún efecto.
Las vacunas ya no son solo cosa de niños
La doctora subraya un cambio de paradigma que conviene asumir: el Ministerio de Sanidad rebautizó el calendario infantil como «calendario de vacunación a lo largo de la vida». A los 60 años se recomienda la vacuna de la gripe a toda la población, y a los 65 entran en juego otras vacunas. Una revisión que puede hacerse con el médico o, sobre todo, con la enfermería de Atención Primaria.
Mención especial merecen los grupos de riesgo: trasplantados, pacientes con tratamientos biológicos y otros grandes inmunodeprimidos, derivados con frecuencia a las consultas de Medicina Preventiva para revisar su esquema vacunal.
El brote de sarampión de Alcantarilla
La conversación llega al tema de máxima actualidad regional: el brote de sarampión confirmado el pasado 5 de mayo en Alcantarilla. Cañadilla explica que existe en España una pequeña «bolsa de susceptibles»: personas que ni pasaron la enfermedad de forma natural ni recibieron la vacuna, que comenzó a administrarse en 1981 a los nacidos a partir de 1980. A ello se suma que la primera dosis infantil se administra a partir del año de vida.
La especialista insiste en una idea: el sarampión es mucho más contagioso que la gripe o el COVID. Por eso, ante una sospecha o una visita a urgencias en este contexto, recomienda mascarilla quirúrgica, evitar el contacto con casos confirmados y respetar los aislamientos. Salud Pública y Vigilancia Epidemiológica, recuerda, están realizando un trabajo intenso de rastreo de contactos y verificación de pautas vacunales para cortar la transmisión.