Tasa Turística en Santiago

El sector hotelero de Santiago unido contra una tasa que consideran "injusta, precipitada y mal diseñada"

Hoteleros compostelanos lamentan que no haya claridad sobre su aplicación, ni medios suficientes para fiscalizarla y transparencia sobre el destino de los fondos recaudados y reclaman planificación, diálogo con el sector alojativo y responsabilidad institucional

Ramón Castro

Santiago de Compostela |

El sector hotelero de Santiago unido contra una tasa que consideran "injusta, precipitada y mal diseñada" | Onda Cero Radio

A punto de celebrarse el Pleno en el que el Concello de Santiago buscará la aprobación definitiva de la tasa turística para la ciudad, la Unión Hotelera de Compostela (UHC) ha querido mostrar públicamente una vez más su “rechazo unánime” a la implantación de esta tasa, tal y como han señalado tras una reunión que ha tenido lugar esta misma tarde.

Una tasa que consideran “injusta, está mal diseñada y es precipitada”, afirman desde la entidad que representa el 77 % de las plazas hoteleras de la ciudad, agrupando tanto a pequeños establecimientos familiares como a grandes hoteles urbanos, condición que le otorga “una visión amplia, diversa y profundamente representativa del conjunto del sector alojativo compostelano”.

Fuentes de la UHC recuerdan que los hoteles asociados “generan más de 1.000 empleos directos y contribuyen de forma muy significativa a las arcas municipales a través del IBI, el IAE y el impuesto especial de recogida de basuras”, e insisten en que “la hotelería legal es hoy uno de los grandes contribuyentes económicos del Concello de Santiago”.

En su opinión, “esta medida, lejos de ordenar el turismo, penaliza injustamente al visitante que pernocta en la ciudad, que es precisamente el más controlado, el más responsable y el que más contribuye a la economía local”, y por el contrario “ignora a quienes realmente generan la saturación urbana que se está dando desde hace años por parte de excursionistas, cruceristas y grupos organizados que permanecen solo unas horas en la ciudad”.

Otra de las razones del rechazo es la intención de implantar la tasa este mismo año, en temporada alta, y con miles de reservas ya realizadas, explicando que “de aquí a final de año se esperan decenas de miles de pernoctaciones en Santiago, realizadas por huéspedes que ya han pagado o han reservado su estancia sin ninguna información sobre un sobrecoste que ahora se les quiere imponer”.

“¿Qué ocurre si un cliente se niega a pagarlo? ¿Quién asume la reclamación? ¿Y el perjuicio para el establecimiento?”, se preguntan desde la asociación, que incide en que “esta situación genera inseguridad jurídica, deteriora la confianza del visitante y traslada al sector alojativo una carga administrativa y legal que no le corresponde”.

“Una ciudad turística sostenible no se construye sin diálogo real con el sector hotelero, sin claridad sobre cómo aplicar un impuesto, ya que a día de hoy no sabemos quién la cobra ni qué hacer ante conflictos”, dicen. “Tampoco se construye sin medios suficientes para fiscalizarla y sin que haya transparencia sobre el destino de los fondos recaudados”.

Además, desde la Unión Hotelera afirman que “la planta hotelera no ha crecido en los últimos años, pero han proliferado otro tipo de establecimientos sin control normativo, transformando la ciudad”, y que “el verdadero reto no es recaudar, sino gestionar bien, lo que conlleva ordenar flujos, proteger la convivencia y reforzar los servicios”.

Por eso, insisten en que “el turismo que duerme en Santiago no colapsa la ciudad, sino que genera empleo, riqueza transversal en multitud de sectores y consumo local”. “Desde la UHC pedimos sensatez”, concluyen. “No se trata de recaudar. Se trata de hacer bien las cosas, y una tasa mal diseñada, mal explicada y mal gestionada no mejora el turismo, solo castiga al que ya cumple”.

“Santiago no necesita más presión. Necesita planificación, diálogo y responsabilidad institucional”.