Santiago de Compostela |
En los hospitales del área de Santiago-Barbanza, en los que se priorizó la actividad más urgente y el lunes se pudo dar asistencia con generadores propios. Esto provocó que todo lo no prioritario se tuviera que suspender, tal y como relataban el lunes a Europa Press algunos afectados.
A las puertas del Hospital Clínico compostelano, pacientes y acompañantes esperaban novedades aparentemente tranquilos. Alejandro, de Caldas (Pontevedra), acompañó a su madre a hacer una analítica de la cual, pasadas las 16.00 horas de la tarde, seguían a la espera de resultados. "Era algo importante. La médica le dijo que no podía marcharse sin resultados y aquí esperamos", contaba a Europa Press. Según sus palabras, su madre estaba "tranquila".
A la abuela de Duna, vecina del ayuntamiento de O Pino (A Coruña), "le cancelaron la operación en el medio" de la misma y hubo que posponerla a este martes, "si se puede hacer". "Si no, será pasado y va a quedar ingresada", comentaba a Europa Press.
En el caso de la mujer de Juan Carlos, otro vecino del área compostelana que esperaba en las puertas del Clínico, sí pudieron intervenirla quirúrgicamente y "todo salió bien", pero tenía que quedarse en observación porque pararon todas las operaciones "que no fueran urgentes".
En el momento del apagón, estaba en la sala de espera y se enteró de lo que ocurría porque lo vieron "en los móviles". En ese momento, no faltaban las bromas entre el personal sanitario: "A ver si nos cae un misil".
Juan Carlos estaba sin comer casi a las 17.00 de la tarde, porque la cantina no pudo cocinar una vez se quedó sin luz y sin alimentos.