Lendoiro: "No a la presunción de culpabilidad por ubicación"
El expresidente del Deportivo Augusto César Lendoiro escribe sobre las medidas restrictivas que afectan a la grada de Maratón Inferior, la de General de toda la vida. Y al tiempo que destaca la importancia del aliento que se le da al equipo desde esta grada, manda un mensaje directo a Juan Carlos Escotet para que dé marcha a atrás a una medida que Lendoiro considera una "presunción de culpabilidad por ubicación".
La persecución a la que se está sometiendo a los 4.000 deportivistas de Maratón Inferior, ha provocado el inicio de temporada más conflictivo que recuerdo. La ausencia en el Teresa Herrera de esos socios -no sólo de los Riazor Blues, Old Faces y Peñas- nadie puede pasarla por alto, porque sería admitir como buena la decisión del club.
Aunque existan medios que, como siempre, hayan preferido mirar para otro lado, es preciso denunciar que los abonados y abonadas de General, se ven castigados, una vez más, con medidas excepcionales tomadas desde el club. Unas normas que pretenden dejarlos sin unos derechos que, como al resto, les corresponden.
“La propiedad se enfrenta al sentimiento blanquiazul”.
Estas decisiones unilaterales, e injustas, sólo han venido afectando a los que ocupan General, como si se les quisiese presentar ante los demás como socios de segunda categoría. Eso no se puede tolerar.
Se trata de la gente que viene ocupando la mítica grada de General. Era la que veía el fútbol de pie, la más barata, la que acogió a la cabra de Barrio Sésamo, la del gol de Vicente, la que cerraron los ‘asesinos’ de Jimmy… y la que ahora, cada quince días, hace hervir la caldera del fútbol en A Coruña.
Nadie puede entender que desde la Casa se haya creado un serio conflicto, cuando debíamos estar disfrutando del ascenso, pero aún puede ser peor. Si no lo evitamos ya, y no es fácil, el enfrentamiento entre la propiedad del club y el sentimiento blanquiazul puede ser brutal.
La entidad y sus seguidores más comprometidos, mantienen posiciones antagónicas. Eso me asusta, porque los acuerdos se me antojan muy difíciles y me preocupa que la prepotencia de unos, choque con la apasionada defensa que los otros harán de sus derechos.
“El túnel del tiempo nos lleva a 50 años atrás”.
La primera pincelada de lo que puede suceder, se manifestó en el reciente partido contra el Madrid. La forma de animar al Deportivo, hizo que el túnel del tiempo me trasladase 50 años atrás, cuando el silencio de la afición durante el partido era roto sólo en un par de ocasiones para entonar el tímido grito de “DE-POR-TI-VO”, “DE-POR-TI-VO”.
Hace pocos días se ha vuelto a oír en Riazor y he sentido -creo que igual que todos los deportivistas que tienen una edad avanzada-, una mayor tristeza que cuando era joven. Si, porque el silencio ahora lo protagonizaban casi 30.000 socios que, de repente, habían dejado de animar, porque el director de la orquesta se había ido de huelga.
Habíamos regalado el ambiente espectacular que se disfrutaba en el estadio y que era el sueño de las aficiones españolas. Esa mezcla de imaginación, cánticos y tifos, que constituían el alma de Riazor, había desaparecido. En su lugar había surgido una clara división con el club, que atemoriza al entrenador y a los jugadores. Ellos sí conocen, al contrario que los ejecutivos, la trascendencia que la afición tiene en los resultados.
“La ‘presunción de culpabilidad por ubicación’ del Consejo”.
El culmen del despropósito se alcanza cuando, en el momento en que en España a nadie se le ocurre menoscabar el derecho a la presunción de inocencia de los imputados judiciales, el consejo del Deportivo ha tenido a bien inventar la ‘presunción de culpabilidad por ubicación’.
La ‘justicia’ blanquiazul ha declarado culpables a 4.000 socios, por el mero hecho de ocupar un asiento en General. El club las ha ‘condenado’, pero lo curioso es que ¡no están acusadas de nada!
Presidente Escotet, por favor, deje sin efecto esa equivocada decisión. La razón incuestionable es que se trata de un derecho que tienen todos los socios, y que no se puede privar de él a los de General.
Esos son mis principios legales, pero, como diría el gran Groucho Marx, si éstos no le gustan tengo otros. Según los principios de la calle, el equipo precisa, si o si, de esa grada. La plantilla ya se lo ha dicho. Hágales caso.
Augusto César Lendoiro
Expresidente R.C.Deportivo