Treinta familias de la Sierra de Gata denuncian las listas de espera del SEPAD
“Nuestros hijos no pueden esperar” aseguran estas familias que se ven indefensas ante unas listas de espera sobrepasadas.
Vera tiene 6 años, un diagnóstico de TEA grado 2, es no verbal, utiliza un SAAC (Sistema Aumentativo y Alternativo de Comunicación) para comunicarse y presenta hiperactividad, con un 46 % de discapacidad. Hasta los 6 años recibió terapias en el centro de ASPACE dentro del Programa de Atención Temprana. Pero al cumplir esa edad, fue derivada al Cadex, que dictaminó que necesitaba logopedia, terapia ocupacional y psicología.
El caso de Vera no es aislado. También está el caso de Gael, diagnosticado con síndrome de Angelman a los 2 años, con problemas de movilidad y que se encuentra actualmente a la espera de recibir fisioterapia, entre otras terapias de habilitación funcional. O el de Cayetana, una niña de 7 años que solo consiguió acceder a su terapia de logopedia en ASPACE Moraleja tras el fallecimiento de un usuario. Y el de Milan, un niño de 6 años con síndrome de Down, que en noviembre pasará a formar parte de esa larga lista de espera para poder recibir sus terapias de habilitación funcional.
En total, son treinta familias de la comarca de la Sierra de Gata, en Cáceres, que atraviesan la misma situación. Tras la valoración del Cadex, sus hijos pasaron a formar parte de la lista de espera del SEPAD para tratamientos de habilitación funcional en ASPACE Moraleja, que cuenta con 50 tratamientos de lista de espera. En ella, Vera ocupa actualmente el puesto número 27.
El problema es que la lista no avanza. Los tratamientos solo se liberan si una familia renuncia, se muda o fallece el beneficiario, lo que significa que muchos niños quedan sin recibir terapias esenciales durante años, con consecuencias irreversibles en su desarrollo.
A las familias se les ha propuesto destinar la ayuda de dependencia que reciben (315 € en la mayoría de los casos por “cuidado en el entorno familiar”) para costear terapias privadas. Sin embargo, muchas familias destinan íntegramente esta ayuda a sufragar los gastos de los largos desplazamientos hasta los centros de terapias, gastos de ortesis no cubiertos por la Seguridad Social, gafas y un largo listado de gastos diarios que asumen para garantizar el bienestar de sus hijos. Cada sesión de terapia cuesta 45 €, y la mayoría de los niños necesitan al menos tres a la semana, lo que suma unos 600 € mensuales, el doble de lo que reciben. Muchas familias también deben dejar de trabajar para atender a sus hijos, haciendo imposible asumir este gasto.
“No hablamos de un ‘extra’ o un apoyo opcional. Hablamos de terapias esenciales para que nuestros hijos puedan comunicarse, socializar, aprender y desarrollarse. Sin ellas, retroceden”, señalan las familias.
A nivel local, sí han encontrado apoyo. El presidente de ASPACE Cáceres, Narciso Antonio Martín Gil, y el alcalde de Moraleja, Julio César Herrero, han acordado destinar un espacio público para crear entre 3 y 6 aulas que alivien la lista de espera. Sin embargo, esta medida no es suficiente, ya que el problema afecta a toda la región.
Las familias han escrito y llamado en numerosas ocasiones a la directora del SEPAD, Estrella Martínez Lavado, y a la Consejera de Sanidad, Sara García Espada, sin recibir respuesta. Por ello, exigen:
1. Ampliación inmediata de plazas públicas de habilitación funcional.
2. Continuidad terapéutica garantizada tras los 6 años.
3. Recursos suficientes para que ninguna familia tenga que asumir un coste inasumible ni ver cómo su hijo retrocede por falta de atención.
“Nuestros hijos no pueden esperar. Necesitan las terapias hoy”, concluyen las familias.