Extremadura cuenta con un total de 43 embalses entre las grandes cuencas del Tajo y el Guadiana, en Cáceres y Badajoz, con una capacidad conjunta de 14.444 hectómetros cúbicos, lo que representa aproximadamente una cuarta parte del agua embalsada del país.
De esta forma, Extremadura es la región con mayor capacidad de almacenamiento hidráulico de España, una infraestructura estratégica que genera energía limpia y garantiza el abastecimiento de agua para la población, el regadío agrícola y otros usos esenciales para la actividad económica y social.
Se trata de un dato que se ha puesto de manifiesto en la reunión del Consejo Permanente de la Federación de Asociaciones y Municipios con Centrales Hidroeléctricas y Embalses de España (Femembalses), que defiende los intereses de 531 municipios afectados por instalaciones hidrológicas, entre los que se incluyen 93 extremeños y la Diputación de Cáceres.
La federación, creada hace unos treinta años, se ha reunido en Garrovillas de Alconétar (Cáceres) donde se ha resaltado la importancia de Extremadura en la red hidráulica nacional, y se han abordado actuaciones que reviertan en un beneficio común para estos territorios, mayoritariamente pequeños municipios rurales que afrontan importantes retos de futuro y que encuentran en los embalses un recurso sobre el que fundamentar parte de su progreso.