Arranca la 72 edición del Festival Internacional de Teatro clásico de Mérida, y lo hace con la puesta en escena de Spartacus, un espectáculo de danza que nos sitúa en los últimos instantes de vida del legendario esclavo rebelde. Herido tras la batalla final, Espartaco contempla su existencia mientras los recuerdos y las emociones se confunden con la realidad. Los personajes, acontecimientos y conflictos que marcaron su destino aparecen ante él como visiones que cobran vida a través del ballet.
La música sigue igualmente esta doble dimensión: las composiciones originales de Tuti Fernández acompañan el mundo interior del protagonista, mientras las grandes obras sinfónicas de Mussorgsky, Rajmáninov, Saint-Saëns, Borodín y Chaikovski dan forma sonora a sus recuerdos, sueños y fantasmas. Danza y música construyen así un viaje poético por la memoria de un hombre que, en el umbral de la muerte, revive por última vez el amor, la libertad y la lucha contra Roma.
El 8 de julio cogerá el relevo Electra Jonda, siendo Electra uno de los caracteres mejor perfilados y uno de los personajes más estudiados de la literatura universal. Su vida carece de sentido desde que su padre, Agamenón, cayera asesinado por su madre, Clitemnestra y su amante Egisto, y su única esperanza estriba en el regreso de Orestes y en que pueda convencerlo para que mate a los autores del regicidio. Pero el rasgo que mejor define el verdadero carácter de nuestra protagonista es su sed de venganza. Una obra compuesta de bale y canto que llenará de luz y movimiento el teatro romano.
El Festival ofrecerá 9 producciones en el Teatro Romano hasta el 30 de agosto. Más de 150 representaciones teatrales contando todos los espacios y extensiones de la cita como Madrid, Medellín, Cáparra y Regina. También contará con 8 proyecciones de cine; más de 20 talleres y cursos; 6 exposiciones y 3 pasacalles, con más de una decena de conferencias y actividades diversas.