Durante la Junta Local de Seguridad, presidida por la alcaldesa Carmina Ballester y con la participación de la subdelegada del Gobierno, Antonia García Valls, así como representantes de todos los cuerpos policiales, se acuerda reforzar la cooperación y redoblar esfuerzos para que las fiestas transcurran en un ambiente seguro.
A lo largo de la semana festiva, más de 30 agentes patrullarán diariamente tanto el centro como la periferia. La Policía Local pondrá a disposición la totalidad de sus efectivos y contará con un mínimo de tres patrullas en cada turno.
Los días de encierro y en los eventos de gran concentración de personas se sumarán más unidades para prolongar el servicio y dar respuesta inmediata a cualquier incidencia.
Los turnos de noche de fin de semana se reforzarán con patrullas de la Unidad Adscrita del Cuerpo Nacional de Policía y con unidades de intervención de la Guardia Civil. Además, la Unidad de Dron se desplegará en los actos más multitudinarios, como los encierros y la cena de peñas, con el fin de controlar aforos y garantizar una vigilancia más eficaz. Los controles de tráfico, en colaboración con la Guardia Civil, se intensificarán en los accesos principales a la ciudad.
El dispositivo contempla un plan específico para los encierros, con agentes distribuidos en más de diez puntos estratégicos del recorrido. Además, se instalarán seis servicios médicos y tres puestos de socorro para atender emergencias, así como un hospital de campaña en la calle Cervantes y un quirófano ubicado en el Ayuntamiento.
En cuanto a los casales, los horarios de apertura se mantienen respecto a ediciones anteriores: viernes, sábados y el primer domingo hasta las 4.00 horas de la madrugada, mientras que el resto de días cerrarán a las 2.00.
El dispositivo también incluye la instalación de urinarios portátiles en distintos puntos de la ciudad, y la Policía Local velará por el cumplimiento de la normativa, sancionando a quienes hagan un uso indebido.