Hoy venía pensando en... el último madrugón de Alsina
Editorial en Onda Deportiva Valencia 17/07/2026
Hoy venía pensando en… la última mañana de Alsina.
Sí, me vais a permitir hoy esta licencia. En este venía pensando no os voy a hablar de deporte. Y no lo voy a hacer porque hoy ha sido el último día que muchos de nosotros vamos a madrugar con Carlos Alsina. Él tiene la culpa de que existan estos “venia pensando” inspirados en su monólogo, o sermón como le llama él, con el que nos lleva deleitando tantos años en la radio. Sí, esto no deja de ser una copia barata del que para mi es el gran maestro de la radio.
Me dijo ya hace muchos años un entrenador que ganó muchos títulos con el Valencia que hay que saber marcharse y hacerlo cuando estás en lo más alto. Porque ganas ligas y al año siguiente no te clasificas para Champions y ya nadie se acuerda de lo que hiciste. Es lo que tiene el “carpe diem, tempus fugit”. Y Carlos Alsina ha hecho exactamente eso: dejarlo en lo más alto. Ha decidido dejar de madrugar y lo explicó en uno de sus monólogos que ya son historia de la radio. Como tantos otros.
Descubrí a Alsina cuando hacía La Brújula. Me atrapó. Y pronto se convirtió en mi referente en la radio. Yo que me había críado escuchando este medio, yo que me quedé huérfano radiofónicamente cuando falleció Antonio Herrero, descubrí un tipo inteligente, irónico, independiente y con unas dotes para comunicar que hacía muchos años no veía. Su pasión por mi serie favorita de todos los tiempos, esa que tiene siete temporadas y que yo he visto hasta en cinco ocasiones, El Ala Oeste de la Casa Blanca, me acercó más a él. Su manera de hacer radioficción como aquella en la que recreó el día en que el hombre llegó a la luna me parecieron genialidades a la altura solo de un genio radiofónico como él.
Mis mañanas sin él no serán lo mismo. Echaré de menos su manera de dar la hora, sus monólogos que empezaron con “les voy a decir una cosa” y que terminaron con un “les voy a contar una historia, es muy corta ya verán, su manera de repreguntar e incomodar a los entrevistados con su lógica aplastante, sus bromas inteligentes. Alsina me hizo volver a amar la radio y despertarme con ella cada mañana. Afortunadamente para todos se va pero no se va. Desde las diez de mañana y no las siete… aquí seguirás teniendo a tu fiel seguidor Carlos. Quizá sea una buena excusa para no tener que madrugar.