La Guardia Civil ha desarticulado un grupo criminal autodenominado la Mafia del Cobre y al que se atribuyen 102 robos de cobre en ocho comunidades autónomas, en los que sustrajeron bienes por un valor de 2,5 millones de euros y tras los cuales dejaban pintadas con su firma en el lugar de los hechos. La operación comenzó tras las sospechas de la existencia de un grupo criminal al haberse cometido 37 robos de cobre en 48 días y localizarse varias pintadas que rezaban 'Mafia del Cobre' en los lugares de los sucesos.
Esta organización se centraba en robar cables de gran grosor en distintos establecimientos, como instalaciones fotovoltaicas, depuradoras y bodegas de vino. Los robos llegaron a afectar a servicios esenciales para la comunidad, ya que provocaron la pérdida del suministro de agua y de electricidad.
El grupo actuaba todos los días de la semana desde la provincia de Madrid, bien cometiendo los robos en este territorio o bien desplazándose a las comunidades autónomas de Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunitat Valenciana, Extremadura y Murcia. Según la Guardia Civil, durante la investigación se descubrió que la banda tenía una estructura jerarquizada y organizada: un grupo ejecutaba los robos, otro recogía los datos necesarios para los golpes y una última parte de la organización vendía el material robado.
Además, actuaban en "rondas", en las que cometían varios robos en el curso de cuatro o cinco días, y se organizaban en células relativamente independientes, que en ocasiones crecían con la llegada de nuevos integrantes desde Rumanía.