La DANA Adam afecta a 8.000 hectáreas de cultivo en la Safor y la Marina, según las primeras estimaciones
Entidades agrarias piden tratamientos para prevenir hongos y ayudas para los afectados
La DANA Adam ha provocado amplias y graves inundaciones en el campo valenciano. Según una primera estimación de urgencia de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja), las lluvias torrenciales que han llegado a superar los 600 litros por metro cuadrado pueden afectar una superficie de unas 8.000 hectáreas de cultivo e infraestructuras agrarias, principalmente en las comarcas valencianas de la Safor y la Marina.
Según expone AVA-Asaja, la gran mayoría de los agricultores no han podido acceder aún a sus campos porque están aislados e incomunicados en sus municipios, "incluso ocupados en desaguar sus viviendas". Por ello, a medida que el sector agrario vaya comprobando los efectos del temporal a pie de campo, esta entidad agraria concretará las pérdidas económicas.
Los desbordamientos de ríos y barrancos han causado arranques de árboles, arrastres de tierras y desperfectos en infraestructuras. Además, miles de parcelas se han anegado, en algunos casos más de un metro de altura, lo que puede generar problemas de hongos como 'aiguat' en los frutos y asfixia radicular (Phytophthora) en las raíces. En cualquier caso, el grado de afección dependerá de la evolución de las condiciones climáticas y del tiempo que se mantengan las explotaciones bajo el agua.
El cultivo más castigado son los cítricos, especialmente la variedad de naranja Navelina que se está empezando a recolectar, además de mandarinas tempranas que tienen una menor presencia en estas comarcas. En menor medida, los caquis se pueden ver afectados negativamente, también en la comarca de la Ribera, por el exceso de humedad en un "momento clave" para la recogida de este fruto. Otras producciones que pueden sufrir daños puntuales son aguacates y hortalizas.
AVA-Asaja solicita a las administraciones apoyo para efectuar tratamientos fungicidas, a fin de prevenir el ataque de hongos, así como ayudas directas y medidas fiscales para los agricultores afectados por esta nueva DANA, casi dos años después de la catástrofe del 29 de octubre de 2024.
Mientras tanto, esta organización señala que los efectos sobre la agricultura son positivos en el resto de comarcas donde las lluvias no han sido tan intensas. En cultivos de secano y ganadería, esta agua ayuda a recargar acuíferos y embalses, recuperar pastos y fortalecer el estado hídrico de los cultivos de cara a la próxima temporada. En el litoral contribuye a ahorrar riegos, limpiar árboles y prevenir plagas y mejorar el calibre de los frutos.
Por su parte, la Unió Llauradora también prevé que la DANA Adam provocará daños agronómicos, pérdidas de producción y problemas de calidad comercial en cultivos de algunas comarcas, fundamentalmente la Safor y la Marina Alta y en menor medida en la Ribera Alta y Baixa. Los efectos, añade, dependerán de la cantidad de agua acumulada, el drenaje, el estado fenológico del cultivo y las temperaturas posteriores.
Según explica La Unió, los cultivos más afectados son los cítricos, especialmente sensibles al encharcamiento prolongado; sobre todo en parcelas con suelos arcillosos, poco profundos o con drenaje deficiente, donde puede aparecer asfixia radicular, caída de frutos y rajado; posibles problemas de calidad en forma de podredumbres, manchas y deterioro de la fruta, así como algunas enfermedades. Las lluvias retrasarán la recolección, ya que al estar el suelo embarrado se impide el acceso de maquinaria y trabajadores.
El cultivo del aguacate presenta una "elevada sensibilidad" a la falta de oxígeno en el suelo. Sus raíces absorbentes son delicadas y el exceso de humedad puede resultar especialmente perjudicial cuando el terreno no evacua el agua con rapidez. Así, sufre principalmente los efectos de la asfixia y podredumbre radicular.
En cuanto a las hortalizas, La Unió señala que los daños pueden ser inmediatos, especialmente cuando se producen inundaciones, o aparecer días después como consecuencia de enfermedades y deterioro de las raíces. Se puede producir asfixia radicular y pérdida de plantas, podredumbres y enfermedades fúngicas, daños en hojas y frutos, pérdida de calidad y posibles retrasos en las plantaciones y recolecciones.
A los daños en los cultivos hay que sumar los ocasionados en infraestructuras agrícolas como caminos rurales, acequias, márgenes, instalaciones de riego por goteo, muros, etc., así como el arrastre de tierras y de árboles ante la virulencia de las aguas.
No obstante, La Unió remarca que este episodio de lluvias es "bastante positivo en general para el campo valenciano", ya que aporta reservas de agua al suelo y reduce las necesidades de riego. También recarga los acuíferos, limpia los árboles frente a posibles enfermedades, regenera los pastos y aumenta el calibre de los frutos como es el caso de los cítricos.
Para las zonas afectadas, esta entidad pedirá el reparto gratuito y urgente de productos fungicidas y cicatrizantes para evitar la aparición de hongos. Estas adversidades meteorológicas están cubiertas por el sistema de seguros agrarios, por lo que solicitará a Agroseguro que agilice las peritaciones.
La Unió pedirá ayudas a titulares de las explotaciones agrícolas y ganaderas que hayan sufrido pérdidas superiores al 30% de su producción con póliza en vigor. Y propondrá al Ministerio que no se apliquen las franquicias en los seguros por daños extraordinarios causados por temporales y otras catástrofes.
En clave autonómica, insta a la Generalitat a aprobar bases reguladoras que permitan establecer de forma inmediata ayudas directas para afectados. También pedirá la condonación del IBI de las parcelas cultivadas, la bonificación al 50% de las cuotas de la Seguridad Social y el aplazamiento del otro 50% por 12 meses para autónomos agrarios del Sistema Especial afectados por siniestros con daños superiores al 30%, así como reducir el índice de rendimiento neto en el IRPF para producciones con daños superiores al 30% e incrementar al 20% gastos de difícil justificación.
Otras de las medidas que reclamará La Unió son líneas de crédito preferenciales a cinco años, con un año de carencia y bonificación total de intereses, para explotaciones agrarias afectadas por siniestros con daños superiores al 30%.
Y la Unión de Pequeños Agricultores (UPA-PV) reclama a la Generalitat que impulse, en coordinación con otras administraciones, un procedimiento extraordinario, ágil y homogéneo para identificar y valorar los daños. Ahora bien, subraya que la prioridad inmediata es la seguridad de las personas, ya que considera que las comprobaciones sobre el terreno deberán realizarse solo cuando las autoridades permitan acceder.
UPA-PV advierte que la evaluación no se puede limitar a las pérdidas de cosecha: debe incluir los daños en árboles y plantaciones, arrastres y erosión del suelo, instalaciones de riego, caminos rurales y demás infraestructuras indispensables. Pide que se habilite un sistema sencillo de comunicación de daños, con criterios técnicos comunes y asistencia a los afectados.
Además, remarca que la valoración deberá diferenciar las pérdidas inmediatas de los daños que se puedan manifestar en los próximos meses, especialmente cuando comprometan la viabilidad de los cultivos o exijan reponer instalaciones y arbolado.
Una vez se disponga de una primera evaluación contrastada, UPA-PV pide que el Consell y el Gobierno estudien las medidas extraordinarias de apoyo que resulten necesarias. Reclama a Agroseguro una tramitación diligente de los siniestros y peritaciones ajustadas a los daños reales y a las condiciones de acceso. En definitiva, considera prematuro ofrecer una cuantificación económica global y una respuesta "rápida, transparente y técnicamente rigurosa".