Los bulos durante la DANA agravaron la emergencia y socavaron la confianza institucional, según un estudio de la UPV y la VIU
Tres de cada cuatro bulos difundidos tras la riada de València fueron contenidos creados intencionadamente para engañar y se difundieron por las redes sociales
Un estudio sobre la desinformación durante la DANA realizado por la Universitat Politècnica de València (UPV) y la Universidad Internacional de Valencia (VIU) concluye que la “ola de bulos” surgidos agravó la emergencia y socavó la confianza institucional. La investigación también refleja que tres de cada cuatro bulos fueron contenidos difundidos intencionadamente por las redes sociales como, por ejemplo, X, Instagram o WhatsApp.
De las 185 noticias analizadas que fueron publicadas entre el 28 de octubre y el 17 de noviembre de 2024 en los diarios nacionales y locales con más audiencia, se han identificado 192 bulos. Unos datos que, según señala la UPV, provocaron una etapa de crisis informativa marcada por la proliferación de bulos, teorías conspirativas y noticias falsas. La mayoría de estos mensajes falsos tenían una fuerte carga emocional, diseñada para generar indignación, miedo o rechazo hacia las instituciones.
Entre los más destacados, figura el bulo sobre el aparcamiento del centro comercial Bonaire, en Aldaia, donde se afirmaba falsamente que había cientos de cadáveres, una desinformación impulsada por personajes mediáticos que tuvo un gran eco en plataformas como Instagram o TikTok.
También proliferaron narrativas conspirativas que culpaban al Gobierno de destruir presas "construidas por el franquismo", o que acusaban a la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de ocultar información sobre las lluvias.
En algunos casos, estas falsedades procedieron incluso de periodistas o colaboradores en programas de televisión. El análisis revela que el 28 % de los bulos se originó o difundió desde entornos periodísticos profesionales.
Conclusiones del estudio
Una de las razones del crecimiento de la desinformación es la rapidez con la que los bulos y las noticias falsas circulaban, a veces incluso más que la información real. Esto, según explica el profesor encargado del estudio, German Llorca-Abad, se debe a dos factores: por el propio funcionamiento de las redes sociales y su consecuentes algoritmos que "condiciona lo que se ve y lo que no", y por el papel de los medios de comunicación, en los que se hacían eco de esos bulos con motivo de desmentirlos pero que, señala Llorca-Abad, "contribuían a su expansión".
Además, la investigación destaca que esa desinformación condicionó la percepción pública de la tragedia y dificultó la respuesta institucional. A propósito de esto, el profesor de la politécnica ha señalado que las acciones institucionales que se pusieron en marcha para desmentir los bulos "llegaron tarde".
Ante esta situación, el estudio concluye que es urgente reforzar la alfabetización mediática de la ciudadanía, mejorar los mecanismos institucionales de respuesta informativa y exigir mayor transparencia y responsabilidad a las plataformas digitales.