El Levante podría inscribir el nombre de Burgos en la historia del club si consigue cerrar en El Plantío su retorno a primera división tres temporadas después, y lo hará con más de 2.000 aficionados desplazados que recibirán el cariño de los burgaleses en una previa de partido que supone el hermanamiento de ambas aficiones.
El entrenador granota, Julián Calero, ha reconocido en sala de prensa que no se trata de "otro partido cualquiera, es absurdo quererse engañar. Todo el mundo está ilusionado, y solo hace falta darse una vuelta por la ciudad para saber la ilusión que hay".
El técnico ha asegurado tener la cabeza "muy limpia para ayudar a mis jugadores. Estaría disgustado si no le diera esas claves, estoy con la energía al máximo".
El Levante "tiene un buen futuro por delante, pero hay que ayudarle a que sea estupendo ese futuro", ha respondido sobre la situación económica que atraviesa la entidad, a la que ascender, le ayudaría a acelerar el "plan Danvila" para volver cuanto antes a la normalidad.
El vestuario no está nervioso, de hecho "si lo estamos a estas altura no nos irá bien. Están ilusionados y con ganas de dar un paso hacia adelante. Durante la semana han tenido un ambiente increíble", ha explicado Calero.