Hablar con una inteligencia artificial ya forma parte de la rutina de muchas personas. Se trata de conversaciones puntuales que pretenden resolver dudas o, incluso, demandar consejos personales pero, ¿Qué pasa cuando esa conversación deja de ser puntual y empieza a convertirse en un vínculo emocional? Un estudio liderado por el Instituto Ingenio del CSIC y la Universidad Politécnica de Valencia ha analizado cómo algunas personas llegan a desarrollar relaciones con la IA que, en algunos casos, reproducen dinámicas muy similares a las de una pareja.
La investigación se basa en entrevistas realizadas a 17 personas que mantenían vínculos románticos con asistentes de inteligencia artificial, como ChatGPT, o plataformas más especializadas en parejas virtuales, como Replika. El estudio pone el foco no solo en que exista ese vínculo, sino también en cómo se construye ya que no se trata solo de utilizar una herramienta, sino de mantener una relación que puede llegar a tener una parte más cercana, más afectiva. Uno de los autores de la investigación, José Luis Martín Navarro, ha explicado en Más de Uno Valencia más detalles del estudio.