Sagunto |
Durante décadas, García González desarrolló su labor profesional en el País Vasco bajo la amenaza permanente de ETA. Fueron años en los que policías, guardias civiles, jueces, militares, políticos, periodistas y muchos ciudadanos vivieron condicionados por el miedo. Un tiempo en el que salir de casa cada mañana significaba no saber si se regresaría al final del día. Un tiempo de escoltas, de vehículos revisados antes de arrancar, de hábitos modificados para intentar esquivar la muerte y de familias enteras obligadas a convivir con una tensión constante.
EnMemoria de perros y serpientes, el excomisario no solo reivindica la memoria de las víctimas del terrorismo, sino que también pone el foco en la soledad que sufrieron quienes estuvieron en el punto de mira de la banda terrorista. Una soledad que afectó a miles de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a sus familias, que durante años vivieron bajo la amenaza, el aislamiento y, en muchas ocasiones, la incomprensión. El miedo no terminaba al acabar la jornada laboral; acompañaba a quienes llevaban uniforme y también a sus seres queridos, que aprendieron a convivir con la incertidumbre y el temor permanente.
La obra recupera recuerdos y testimonios de una época marcada por el terror, los atentados y el sufrimiento. Habla de quienes fueron asesinados, de quienes sobrevivieron a la violencia y de las familias que quedaron destrozadas para siempre. También recuerda a los niños que perdieron a sus padres, a los huérfanos de ETA, a las vidas truncadas y a las heridas que todavía permanecen abiertas en muchas personas.
Con este libro, Luis Alberto García González quiere contribuir a preservar la memoria de lo ocurrido y evitar que el paso del tiempo borre el sacrificio de tantas víctimas. Su propósito es que las nuevas generaciones conozcan aquella realidad, comprendan el enorme coste humano que tuvo el terrorismo y no olviden nunca a quienes padecieron el miedo, la amenaza y la violencia por defender la libertad y la democracia.
Memoria de perros y serpientes es, en definitiva, un ejercicio de memoria, un homenaje a las víctimas y un testimonio de quienes vivieron aquellos años de plomo desde la primera línea.
De todo ello hablamos en esta entrevista con María José Gimeno.