Una spin off del Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche ha patentado el uso de residuos de palmera para crear tablones de aglomerado sin pegamento.
Para la fabricación de esos elementos se utilizan tanto el raquis de la palmera (estructura central, alargada y resistente que forma el eje de las palmas) como la propia hoja o el tronco, en función del tipo de aglomerado y del tamaño que necesiten para cada producto, que se pueden utilizar en mobiliario, suelos, puertas, falsos techos, particiones y en aislantes térmicos y acústicos.
Las estimaciones de la empresa de la UMH de Elche, que se llama ‘Tarevé’ y tiene sede en el campus universitario de Desamparados de Orihuela, es que una palmera genera unos 45 kilos de residuos, lo que en la provincia de Alicante supone unas 33.000 toneladas al año que acaban en vertederos.
Con ello, en virtud de sus cálculos se podrían utilizar para hacer más de 100.000 tableros de dos por tres metros, teniendo la posibilidad de sustituir a la madera, material que cada vez es más escaso y más caro.
Además, la spin off de la UMH de Elche destaca que en el proceso de adaptación en las fábricas de tablones no habría que hacer “grandes arreglos de maquinaria”.
Berta Fernández, directora general de ‘Tarevé’, ha explicado en declaraciones a la Agencia EFE que el origen de la idea está en las casas antiguas de la provincia de Alicante, “que están hechas de palmera y de caña porque aquí no había madera ya que no era lo suficientemente dura y era muy cara”.
La spin off de la UMH de Elche ha apostado por “actualizar lo tradicional” en vista de que “la nueva forma de construir es muy contaminante” y dado que la Unión Europea va a limitar el uso de pegamentos como el formaldehído, que es uno de los más usados en la industria a la hora de fabricar tablones de aglomerado de madera.
La empresa se encuentra en plena ronda de financiación para conseguir las certificaciones que les permitan la comercialización, aunque en las pruebas que han realizado en laboratorio Fernández sostiene que han llegado a las exigencias de seguridad contra incendios propias de los productos destinados a mobiliario.