Un estudio liderado por la UMH de Elche analiza los factores familiares y de estilo de vida que se relacionan con consumir ultraprocesados en la infancia
Se ha contado con la participación de más de 1.500 parejas madre-hijo
Un estudio liderado por la Unidad de Epidemiología de la Nutrición de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche refleja que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados por parte de la madre durante el embarazo y determinadas condiciones socioeconómicas se asocian con un mayor consumo de esos productos en la infancia y al inicio de la adolescencia.
Además, entre los menores, pasar más tiempo frente a la televisión y realizar menos actividad física también están relacionados con un consumo "más elevado".
Las asociaciones entre factores varían según la edad y el sexo, al tiempo que, según los especialistas que han participado en el estudio, los resultados pueden orientar medidas de prevención "adaptadas a cada etapa".
En la investigación han participado más de 1.500 parejas madre-hijo cuando los menores tenían alrededor de 8 años y más de 300 cuando tenían aproximadamente 12 años.
Las familias han procedido de Asturias, Gipuzkoa, Sabadell y Valencia y la alimentación infantil se ha evaluado mediante cuestionarios de frecuencia de consumo estandarizados alimentos ultraprocesado, definidos como aquellos productos industriales que suelen incorporar aditivos, aromas, colorantes u otras sustancias que no aportan valor nutricional. Ese es el caso de refrescos, aperitivos envasados, carnes procesadas, bollería industrial, platos preparados y algunas salsas comerciales.
En el estudio han estado implicados los investigadores Laura Compañ Gabucio, Sandra González Palacios y Jesús Vioque López, así como Alejandro Oncina Cánovas, Laura Torres Collado, Carolina Ojeda Belokon y Manuela García de la Hera.
También ha contado con la participación de investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias, de la Universidad Nebrija, de la Universidad del País Vasco, de ISGlobal, de la Universitat Pompeu Fabra y de FISABIO, entre otras instituciones.
Los autores del estudio consideran que los resultados obtenidos pueden "contribuir al diseño de intervenciones de salud pública que combinen educación nutricional, apoyo a las familias, la reducción de las desigualdades socioeconómicas y medidas destinadas a disminuir la exposición infantil a la publicidad de alimentos poco saludables".
La investigación, realizada en el marco del Proyecto INMA Infancia y Medio Ambiente, se ha publicado en 'BMC Public Health'.