Elche |
Mariger Pomares se hace eco esta semana de dos quejas ciudadanas. Por una parte, la de algunos comerciantes por el exceso de celo de los empleados del servicio de limpieza cuando baldean las calles que salpican los escaparates e incluso entra el agua en los establecimientos; por otra, la falta de civismo de algunos dueños de mascotas que permiten que sus perros orinen en los nuevos maceteros instalados por el Ayuntamiento y que en muchos casos causan corrosión en sus bases.