El cáncer de ovario, uno de los tumores más difíciles de detectar por sus síntomas poco específicos
Especialistas advierten de que molestias persistentes como hinchazón abdominal, dolor pélvico o cambios digestivos pueden ser señales de alerta y destacan la importancia de la detección precoz.
El cáncer de ovario continúa siendo uno de los tumores ginecológicos más complicados de detectar a tiempo debido a que sus síntomas suelen aparecer de forma silenciosa y poco clara. En muchos casos, las señales iniciales se confunden con problemas digestivos, cambios hormonales o molestias habituales, lo que provoca que una gran parte de los diagnósticos se produzcan cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada.
La doctora Pilar Carratalá Barrés, especialista en Obstetricia y Ginecología del Hospital Vithas Castellón, explica que este tipo de cáncer “suele desarrollarse de forma silenciosa y con síntomas muy poco específicos”, lo que dificulta relacionarlo con un problema ginecológico en las primeras fases.
Además, los ovarios están situados en una zona profunda de la pelvis, lo que complica la detección de tumores pequeños durante una revisión rutinaria. A esto se suma que actualmente no existe una prueba de cribado eficaz para toda la población, como sí ocurre con la mamografía en el cáncer de mama o la citología en el cáncer de cuello uterino.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la hinchazón abdominal persistente, sensación de abdomen inflamado, dolor pélvico leve, saciedad rápida al comer y cambios en el tránsito intestinal. También pueden aparecer ganas frecuentes de orinar, alteraciones menstruales o cambios de peso sin causa aparente.
La especialista insiste en que lo importante no es sufrir una molestia puntual, sino prestar atención cuando esos síntomas son nuevos, aparecen casi todos los días y se mantienen durante varias semanas. “Muchas mujeres tienden a normalizar estas molestias y atribuirlas al estrés, la alimentación o los cambios hormonales”, señala la doctora.
Aunque la mayoría de estos síntomas suelen estar relacionados con causas benignas, los expertos recomiendan acudir al médico ante cualquier cambio persistente. “Escuchar al cuerpo es importante. Cada mujer conoce qué es normal en ella y qué no. Cuando algo cambia y se mantiene en el tiempo, merece una valoración médica”, añade Carratalá.
La detección precoz sigue siendo uno de los factores más importantes para mejorar el pronóstico de la enfermedad. Sin embargo, la ausencia de síntomas claros y la falta de herramientas eficaces de detección hacen que muchos casos se descubran cuando el tumor ya se ha extendido dentro del abdomen, complicando así el tratamiento.
Por ello, los especialistas destacan la necesidad de reforzar la información y la concienciación sobre este tipo de cáncer. La doctora concluye con un mensaje de tranquilidad y prevención: “No se trata de vivir con miedo, sino de aprender a escuchar las señales del cuerpo. Consultar ante cualquier duda puede marcar la diferencia”.